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El platano verde, en la dieta financiera de los negocios
Los principales locales del país que ofrecen bolón tienen la meta de ampliar sus cadenas de comida. La venta de los bolones suben entre 16 % y 30 %.

En tiempo de contracción económica, el verde nutre el bolsillo de los emprendedores. En el país la venta de los alimentos elaborados con plátano verde crece entre 16 % y 30 %, según los dueños de los negocios consultados.
¿Quién se puede resistir a unos patacones con queso manaba derretido, un bolón con camarones o con chicharrón, un chifle para acompañar el encebollado o ceviche, una cazuela, bollo o a un corviche?
El sabor y la tradición se unen para atraer al cliente. En Ecuador se desayunaba bolón y patacones antes de que el trigo llegue al país, en 1852. En estos años la costumbre se ha enraizado más, cuando visionarios han puesto un toque especial al platillo, para deleite de los paladares finos.
Un ejemplo es Verde, Pintón y Maduro, que tiene 6 años en el mercado, cuenta con tres locales que dan trabajo a 30 personas. Aquí hay bolones por tamaños, desde uno de 6 centímetros hasta uno de 12 centímetros, el último tiene la forma de un balón de fútbol americano.
Andrea Espinoza, vocera del local, indicó a Diario EXPRESO que para diferenciarse crearon la costumbre de “tunear al bolón”. Es decir agregarle más de un determinado ingrediente. Por ejemplo, el ‘arrechito’ lleva más maní quebrado.
Mientras se hacía la entrevista al local llegó Karen Andaluz, una migrante ecuatoriana que vive en Madrid desde hace 19 años y está de visita en Guayaquil. Por ello lo primero que buscó fue desayunar un bolón. Indicó que extrañaba la sazón de su tierra. “En España hay restaurantes que venden bolones, pero no es lo mismo. La delicia está en mi ciudad donde nací, Guayaquil”, dijo.
En el recorrido se observó que los locales en las primeras horas de la mañana se mantienen llenos de los amantes de un desayuno reforzado. Son cientos de bolones que preparan y todos los emprendedores consultados reconocen que el local precursor es El Café de Tere, que tiene unos 31 años en el mercado.
Otro ejemplo de los negocios que tienen la meta de crear una cadena de comida es Sambolón, su dueño Christian Fierra manifestó que abrió su primer local hace tres años, ahora tiene tres y planifica abrir otros dos.
Una visión diferente tiene el negocio de Viejo Verde. Los planes son crecer como franquicia, tras 6 años de estar en el mercado, indicó el propietario Carlos Cedeño.
En Quito la afición por el verde no es menos. Allí Don Bolón pone el toque diferente, ofrece el Cotopaxi, el bolón con camarones, el cuatro quesos entre otros. Pilar Macías, la propietaria, dijo que estudia abrir un local más en la capital y uno en Guayaquil.
En los barrios populares empieza a tener más clientes el verde pollo, que son patacones con pollo brostizado. Se vende en carretilla, en la cooperativa Esmeralda Chiquita, al sur de la ciudad. La preparación es similar al papi pollo.
Indiferentemente de cómo se prepare, el plátano verde, con valor agregado, está generando dólares y empleo, dos cosas que faltan en estos días.
La cifra:
$ 7,5 millones fueron los ingresos de El Café de Tere, en 2017, según la Superintendencia de Compañías.