Actualidad
Periferia
Acaso sin temor a equivocarnos podemos afirmar que en diez años de gobierno consecutivo se ha trabajado fuertemente en la construcción escolar, en la entrega de materiales a los estudiantes, en el equipamiento de escuelas y colegios, en la informatización del Ministerio de Educación, en fin, en todos estos campos que, lamentablemente, resultan ser solo la periferia del hecho educativo.
Se puede educar sin locales escolares, se puede educar más allá de los textos, se puede educar sin proyectores y computadoras, pero no se puede educar sin amor por lo que se hace, sin pasión, sin sentir a la educación como una misión en la que hay que emprender y a través de la cual, hay que desarrollar la persona humana para llevarla al encuentro con el conocimiento y así construir una inteligencia capaz de observar, analizar, deducir y concluir.
El Ministerio de Educación ha trabajado de espaldas al aula, pensando que subiendo los sueldos ya habría mejores profesores; pensando que dotando de implementos ya se solucionaba el problema del aprender, olvidándose del hecho clarísimo de la carga humana que tiene la acción educativa. Así, podemos afirmar que no se ha trabajado ni en el profesor, ni en el alumno, ni el padre de familia.
Se apostó por la cantidad y no por la calidad. Importó más el llenar aulas para dar cifras buenas de incorporación al sistema educativo, antes que la búsqueda de la mejora de la calidad del trabajo formador.
El cambio de la persona es lento, no puede alcanzárselo de la noche a la mañana, pues implica reconocerse, ubicando con claridad la propia identidad y obteniendo a través de ello un sentido de pertenencia, que pasa por lo emocional y por lo afectivo, para que el miembro de la comunidad educativa ame su escuela, su colegio.
Solo así, empoderado de esa manera, el ser humano aprende a cuidar, a guardar, a proteger.
Hemos enfatizado el plan nacional de educación, hemos trabajado en aterrizarlo a la realidad, hemos construido; acaso ya es hora de virarnos hacia la clase para ver el fenómeno áulico y no la periferia.
colaboradores@granasa.com.ec