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La paternidad en el siglo XXI
El mundo celebra el Día Universal del Padre. Detrás de este hay un simbolismo, una ritualidad y un conjunto de aspectos y procesos que deben ser reconocidos y valorados por todos. De hecho (también de derecho), se pueden decir muchas cosas sobre la figura paterna, rol e importancia en la cohesión y proyección familiar. Sin embargo, nunca se deja de reconocer que la paternidad va más allá de lo biorgánico y consanguíneo. Es básicamente sociocultural, económico, ideológico, psicosocial, etc.
En la actualidad los padres viven en un mundo orientado por la tecnología, lo informático, el debilitamiento de los valores y los nuevos modos de vida que trae la sociedad global. Esto hace necesario, si no replantear, cuando menos repensar, cuál es su rol, importancia y simbolismo de la paternidad.
La familia patriarcal fue aceptada y legitimada por la modernidad, pero muchos de sus aspectos están en desuso y son cuestionados. Por eso es preciso que en la sociedad, en el Ecuador y Guayaquil de hoy nos preguntemos cuál es el rol y en qué se sustenta la importancia de la función paterna.
No existe posibilidad de paternidad virtual, ya que siempre es hecha, recreada y legitimada al interior de la unidad familiar, en el cara a cara con sus hijos, porque la transmisión de valores, el moldeamiento de la personalidad y el trabajo cotidiano se da en el hacerse padre, en el reconocerse como tal. Esto no es delegable a la tecnología.
El mundo tecnológico interpela la paternidad. Le dice que sus recursos no deben llevarlo a la “paternidad virtual” sino que deben ser utilizados con responsabilidad y moderación para seguir en la línea de una afectiva psicosocial, ideológica y cultural, que es la que finalmente, en el transcurrir de los años, reconocen como válidas e importante sus hijos.
Ahora más que nunca no es el rol del proveedor, economicista, que satisface todas las demandas y caprichos de los hijos el mejor. Tampoco el que se funde y confunde con ellos, sino el que se empeña en ser amigable y coherente con los valores que debe transmitir y con los principios en los cuales debe educar. Este padre sigue vigente aun en medio del mundo tecnológico y la realidad virtual, pues este es el que transmite, educa y moldea la personalidad de los hijos en valores que ellos siempre reconocen y agradecen como efectiva herencia.