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Los papeles “panamenos”
A los sombreros de fama mundial elaborados en la tierra del Viejo Luchador no se les reconoce su verdadero origen en el mercado universal, al haber sido bautizados como “Panama hats”, porque se los distribuía desde el istmo a fines del siglo XIX. El narrador inglés John le Carré, famoso por sus novelas de espionaje durante la Guerra Fría, al desplomarse el Muro de Berlín quedó sin temas ni personajes para su posterior obra literaria y su nueva novela se tituló “El sastre de Panamá”. Ahora la piedra del escándalo universal son los papeles de Panamá (que los “cholo-boys” pronuncian, con error gutural y todo, como “Panamá Papers”). Gracias al Consorcio Internacional de Periodistas se han revelado centenares de nombres que acudían a los también llamados por los citados “boys” como “banks of short”, ya para ocultar dineros producto de la corrupción en el manejo de fondos públicos, ya para formar parte de la evasión fiscal, es decir hacerle trampas al Estado en materia tributaria. Por supuesto, todo este juego tramposo de capitales que se lleva a cabo en los “paraísos fiscales” es conocido por la mayoría de los lectores, pero no está de más recordárselo ahora que el asunto pasa de lo meramente económico a lo pólítico.
En el ámbito internacional, por ejemplo, el presidente ruso Putin, a quien le hacen eco otros gobernantes de su órbita de influencia, afirma que se trata de una maniobra fraguada desde Washington por la mismísima CIA. Y como puede ocurrir que ciertos disparos “salgan por la culata”, el propio fiscal general y el secretario jurídico de la Presidencia han revelado que decenas de funcionarios públicos, anteriores y actuales, a más del consabido ciudadano, al que ahora enjuician directamente por peculado, están metidos en ese ominoso pecado que incluso ha provocado que el presidente Correa proponga una consulta popular (conjunta con las elecciones de 2017) para que los socios de las “empresas de papel”, las “offshore”, no puedan participar el resto de sus vidas como candidatos en elecciones. Así, pues, algunos tendrán que retirarse nomás de la política, volviendo a sus cuarteles de invierno, pese a que renuncien a uno de esos paraísos de los que también fueron expulsados Adán y Eva. Aunque allí había solo uno que no era fiscal sino divino.
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