SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Pamplona se desprestigia

Llama poderosamente la atención que algunas voces autorizadas hayan denunciado el intento del gobierno navarro de modificar negativamente el reglamento taurino de esa comunidad.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Llama poderosamente la atención que algunas voces autorizadas hayan denunciado el intento del gobierno navarro de modificar negativamente el reglamento taurino de esa comunidad y nadie se haya sentido ofendido ante el denigrante espectáculo taurino que ha sido la llamada Feria del Toro en Pamplona.

No hay nada que cambiar en el reglamento porque el ejecutivo autonómico y el ayuntamiento de Pamplona ya han decidido mofarse de la fiesta de los toros, humillarla y desprestigiarla a la vista de todos ante el silencio más absoluto de taurinos y aficionados.

No es el toro el problema, el de más presencia, descarado de pitones y astifino del campo bravo; no es el público -al sol solo le importan el jolgorio, la comida y la bebida, y la silenciosa sombra ni está ni se le espera- ni los toreros, que hacen de tripas corazón para sortear las tarascadas de animales imponentes, muchos de ellos con aviesas intenciones.

El problema es la autoridad, que se toma a chanza las corridas y desprestigia la tauromaquia con decisiones arbitrarias que funden los plomos del aficionado más templado y generoso.

Se han celebrado ocho corridas, una novillada y un festejo de rejoneo y se han paseado 26 orejas (18, los toreros de a pie; 6, los rejoneadores y 2 los novilleros). Un éxito sin precedentes si muchos trofeos no hubieran sido muy inmerecidos e incomprensibles regalos de la presidencia.

Sin ánimo de ser imprudentes, dicen los críticos, más de veinte orejas nunca debieron refrendar las actuaciones bullangueras de toreros poco afortunados con los engaños, pero conscientes de que existen varias condiciones fundamentales para triunfar en esta plaza: brindar a la solanera, aguantar dos o tres tornillazos de rodillas, dar muchos pases (no es necesario torear), sufrir una voltereta y matar con rapidez, aunque sea de un infamante bajonazo.

En tales casos, el señor del frac se siente enternecido y no duda en mostrar su pañuelo una o dos veces -no siempre lo tiene claro- haya o no petición mayoritaria en los tendidos.

Los toros nada mal, pero la faena quedó debiendo

El balance de orejas no refleja en modo alguno lo sucedido en el ruedo. No hubo salida a hombros -nada menos que cinco entre los toreros- que superara el aprobado; varios toros no recibieron la faena que su casta merecía, y muchos pasearon orejas a sabiendas que no habían hecho méritos para ello.

Como suele ocurrir en tiempos de desatino, la mejor faena de la feria quedó sin premio, y esa fue la de Antonio Ferrera a un toro de Núñez del Cuvillo; torerísimo, inspirado, innovador, diferente... El torero más interesante, sin duda, del escalafón actual.

Pamplona era la muy prestigiosa Feria del Toro cuando solo la conocían los navarros y los afortunados foráneos que podían permitirse lo que era todo un lujo.

Si no hubiera televisión, Pamplona seguiría gozando del respeto y la fama que siempre tuvo en los años del blanco y negro. Pero la Tv lo desnudó todo. Y los taurinos, callados...

tracking