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Otono estadounidense
Tengo más de medio siglo de viajar a ese país y seguir su política, economía y empresa. Conozco de ellas; la primera debí estudiarla cuando participé en un intercambio estudiantil.
Desde Washington hasta Obama, hubo 46 presidentes. Todos ellos garantizaron la majestad del cargo. Donald Trump cambió todo. Comenzó a comportarse como presidente latinoamericano, atacando a Barak Obama y al pasado como responsables de todos los males.
A medida que transcurren los meses continúan sus ataques y se acredita méritos que no le corresponden. Un ejemplo es alegar que ningún otro presidente ha sido más duro con Rusia que él. Sabe bien que John Kennedy se enfrentó a la Unión Soviética y el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Los soviéticos tuvieron que retirar los misiles de Cuba. También se olvida de que Ronald Reagan, Juan Pablo II y Margaret Thatcher fueron fundamentales en la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética.
Nixon y Clinton mintieron en temas centrales para mantenerse en sus cargos, pero Trump descaradamente miente en casi todo, a pesar de conocer que la prensa lo hace quedar mal cuando reproduce entrevistas o comentarios diciendo lo contrario.
No ha existido otro presidente con ego tan vergonzoso. En su propia opinión, él es todo, el único que ha logrado esto y aquello.
Como no le es permitido irrespetar la Constitución, numerosos jueces se han pronunciado en su contra al bloquear ciertas decisiones presidenciales.
La prensa se ha convertido, según su criterio, en el más poderoso enemigo. Días atrás comentó que debería encarcelarse a los periodistas acreditados a la Casa Blanca, para poder conocer las fuentes de las noticias.
Nunca antes ese país ha estado dividido políticamente. Hay comerciales en televisión pagados por los republicanos hablando maravillas de Trump, y también de los demócratas, solicitando su juicio político y destitución.
Es lamentable lo que ocurre en el país de brillantes presidentes: Jefferson, Lincoln, F. Roosevelt, Truman, etc.