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Diario Expreso Ecuador

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Odebrecht, depredadora y letal

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El suicidio del expresidente del Perú, Alan García, conmocionó al mundo por mil motivos.

El suicidio es un tema de inacabables conclusiones, según sea el ángulo desde el que se lo mire y analice. Todas las conclusiones son dignas de respeto. Para unos, el suicida es un cobarde porque no tuvo las “agallas ni las hormonas” para afrontar los problemas que da la vida a todos los seres humanos. Para otros, en cambio, es un valiente porque tan solo quien tiene esta cualidad puede disponer a su antojo y voluntad de su existencia, sin consultarle a nadie. Sea lo que sea, la verdad es que solo él puede considerarse lo uno o lo otro, “allá en la eternidad...”.

El suicidio de Alan García es otra de las obras de Odebrecht, compañía brasilera cáncer de la corrupción y de la concupiscencia que regó por América Latina carroña, abusando de la debilidad de ciertos seres humanos que no tienen ética y que por eso nada les importa la herencia de desprestigio que dejan a sus descendientes, pues creen que el dinero, mientras más mal habido, mejor les permite “tener antes que ser”, y porque creen que el dinero cambia sus estatus para que de insignificantes que son pasen a ser poderosos por poco tiempo, sin tener presente que la cárcel, el exilio, la persecución de la justicia serán sus permanentes sombras...

El suicidio de Alan García debería servir para que la sociedad mundial reflexione profundamente y comprenda que hay necesidad urgente de rescatar los valores morales. Igualmente, para que los políticos, si es que en verdad son tales, demuestren que anhelan servir a “su pueblo” y no servirse de él, para lo cual tienen la imperiosa tarea de no mentir, de no hacer campañas electorales basadas en el “apoyo sincero” que les ofrecen las Odebrecht que pululan en el mundo. Ese “apoyo” se los cobran y luego van a parar a la cárcel y “su pueblo” al final del día, paga sus “travesuras...”.

¿La codicia y el ansia de enriquecimiento ilícito podrán desaparecer al ritmo en que crecen la tecnología y la ciencia?

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