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El nulo esta en campana
¿QUÉ ES? No existe un concepto oficial del voto nulo, pero es considerado como un rechazo a los candidatos o apatía a las elecciones.

Un nuevo candidato ingresa al tablero electoral: el nulo. Por lo menos para dos iniciativas ciudadanas. Una, lo promueve. Otra, lo contrarresta.
En la primera orilla está el movimiento Organización, Producción y Desarrollo (OPD). Su director es Jorge Cedeño quien considera que anular el voto es una expresión del derecho constitucional a la resistencia en época electoral, también una manifestación de protesta, rechazo y castigo a la clase política.
El activista político hace un llamado a dar la espalda a los ocho candidatos presidenciales y anular el voto con el objetivo de impulsar un cambio. Está seguro que la cantidad de votos nulos de estas próximas elecciones deslegitimarán el triunfo de cualquiera de los postulantes y obligará al ganador a enmendar el rumbo del país. “Calculamos que llegará a 2,5 millones de electores”.
En la otra orilla están los miembros del colectivo Voto con Identidad, quienes lanzaron la iniciativa ‘Ve y vota’ que impulsa la elección de cualquiera de los candidatos presidenciales, menos los votos nulo y blanco. Diana Maldonado es vocera del frente y argumenta que anular la papeleta es una forma de delegar a otros la decisión sobre quién será el nuevo presidente. “Ecuador vive una coyuntura política bastante compleja. Anular el voto no solucionará nada. Tenemos que informarnos e identificarnos por algún candidato”.
Ahí el primer escollo. El votante promedio no acostumbra a buscar información y peor aún leer los extensos planes de gobierno de todos los candidatos para tomar una decisión. Voto con Identidad publicará en sus redes sociales breves entrevistas a los candidatos con preguntas planteadas por ciudadanos. La de Cynthia Viteri es la primera y única por el momento hasta el cierre de esta edición. Maldonado invita a los ciudadanos a observar y apoyarse en estas entrevistas para decidir su voto.
El nulo encuentra sus mejores adeptos en el universo de electores indecisos. Según la encuestadora Cedatos, al corte del 29 de diciembre de 2016, el 47 % de los votantes aún no decide por quién sufragará. La cifra aumenta si se suma el 2,7 % de los que consideran votar en blanco y el 16,9 % de los que analizan anular el voto.
Ni el nulo ni el blanco son considerados en el conteo al momento de elegir al ganador de una elección. Son los votos válidos los que terminan definiendo la voluntad popular, por ello, el expresidente del extinto Tribunal Supremo Electoral, Medardo Oleas, cree que el sufragio nulo “no tiene ningún valor”. Precisa que la legislación electoral no valora el voto nulo porque no le da el peso que tiene el voto válido. “Son los válidos los que se computan para efecto de un triunfo electoral. Los nulos y blancos se dejan a un lado. No tienen ningún valor, efecto y trascendencia. Si alguien quiere utilizar el voto nulo como protesta, quedará en eso”.
No obstante, el artículo 147 de la Ley Orgánica Electoral, Código de la Democracia, establece tres causales para la nulidad de las elecciones y la tercera reza: “cuando los votos nulos superen a los votos de la totalidad de candidatas o candidatos, o de las respectivas listas, en una circunscripción determinada, para cada dignidad”.
Cedeño no está muy convencido del efecto de esta disposición legal y va más allá. En caso de alcanzar los 2,5 millones de votos nulos, el ciudadano pedirá una interpretación a la Corte Constitucional para que determine que un universo de votos nulos invalide una elección con la particularidad de que los candidatos de dicho proceso no puedan participar en el nuevo. Además, a futuro, planteará que el voto nulo tenga su propio casillero en la papeleta electoral como un ‘candidato’ más.
Dos posturas opuestas que encontrarán el 19 de febrero de 2017 una respuesta ciudadana.