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Normas centralistas absurdas
Siempre se comprueba que toda política y acción centralista es dañina para la democracia y la ciudadanía. La historia política, jurídica y administrativa del país tiene muchas evidencias sobre esto, en ella hay centenas de casos como prueba de ello.
Si esto obstruye y debilita el fortalecimiento de una efectiva democracia, también lo son las medidas y disposiciones jurídicas, políticas, administrativas y normativas que impiden y bloquean el accionar de los gobiernos subnacionales: consejos provinciales y municipios.
Este es otro aspecto que hay que considerar, pues se olvida que los municipios y consejos provinciales, como gobiernos locales, están más cerca y atentos a las necesidades de la comunidad.
Desde la Colonia, los municipios fueron las entidades encargadas de la educación y salud. Algunas décadas atrás se les quitó estas competencias. Desde hace años, algunos municipios tienen centros de salud, móviles o fijos, en los barrios populares del país.
Sin embargo, como resultado de la aprobación de las enmiendas, la mayoría de asambleístas de AP dio paso a la disposición centralista, modificando el artículo 261. Ahora señala que: “El Estado central tendrá competencias exclusivas sobre las políticas de educación, salud, seguridad social, vivienda. Planificar, construir y mantener la infraestructura física y los equipamientos en salud y educación”.
Desde hace algunos años, el Municipio de Guayaquil se preocupa y atiende estos ámbitos. Por ejemplo, la escuela de ciegos y sordomudos es municipal.
También ha puesto al servicio de la comunidad dispensarios móviles y centros de salud que han atendido en el 2015 a 579.957 usuarios. Comenzó en unión con la Universidad de Guayaquil la reparación de centros educativos. Luego atendió la entrega de textos y actuó para resolver, en algo, el déficit habitacional, construyendo cerca de 20.000 viviendas y entregando lotes con servicios. Cada año premia el esfuerzo de los bachilleres regalándoles ‘tablets’, y a los mejores les reconoce su esfuerzo con ‘laptops’.
Estos ejemplos evidencian cómo la aprobación de una disposición centralista y absurda puede impedir y bloquear atención a la ciudadanía.
Ojalá quienes decidieron aprobar tal normativa, incluso los diputados por Guayas, se den cuenta del efecto que tal decisión generará en Guayaquil.