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Nicaragua: el mismo libreto
“La culpa la tiene la conspiración nacional e internacional; no hay errores ni violación de derechos humanos: ni un paso atrás. ¡Daniel se queda!”, fue el mensaje del dictador Daniel Ortega el 19 de julio en el discurso de conmemoración del trigésimo noveno aniversario de la Revolución Sandinista que derrocó a la dictadura de los Somoza para instalar otra, más opresiva y sanguinaria, la suya y la de su esposa. Al acto, que se desarrolló en la Plaza de la Fe Juan Pablo II en Managua, asistieron como únicos representantes de alto nivel, los cancilleres Bruno Rodríguez de Cuba y Jorge Arreaza de Venezuela. Ambos corearon el mensaje de Ortega: Rodríguez hablando de “acciones injerencistas e intentos de desestabilizar a la nación”; Arreaza, con la conocida retórica bolivariana de los socialistas del siglo XXI: “Si el pueblo bolivariano, los revolucionarios de Venezuela, tuviésemos que venir a defender la soberanía y la independencia nicaragüense, a ofrendar nuestra sangre por Nicaragua...”. El fantasma del Fidel de los años sesenta se reproduce en copias de todo color y tamaño, y con acentos a escoger según la ocasión.
La Conferencia Episcopal nicaragüense fue una de las principales acusadas del acto: tildados de golpistas, están excluidos de la mesa del diálogo. A la OEA y los países firmantes de la resolución que pedía elecciones anticipadas, Ortega les aclaró que “las decisiones de Nicaragua no se toman en Washington, se toman en Managua”.
Todos los medios de comunicación, obligados, transmitieron el discurso de Ortega. Nada por tanto de elecciones anticipadas: “...Aunque te duela, Daniel se queda”.
Venezuela y Nicaragua siguen el mismo libreto de Cuba de los años sesenta y setenta. O si se quiere, de los dictadores comunistas de la antigua Unión Soviética: ¡nadie se va! Ortega y Maduro juegan con la debilidad de las democracias latinoamericanas: no pueden ir más allá de declaraciones. Impunidad internacional. La presencia de Cuba en Venezuela y en Nicaragua no preocupa. La solidaridad revolucionaria está más allá de la soberanía nacional.