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El Municipio ofrece una beca de estudios a Maria Belen Sanchez

María Belén es una joven de 17 años tímida, alta, de huesos finos y cabello liso tan oscuro como sus ojos. Ahora el Municipio de Guayaquil, tras la publicación de EXPRESO, ha decidido también ayudarla.

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María Belén es una joven de 17 años tímida, alta, de huesos finos y cabello liso tan oscuro como sus ojos. No es débil, su bachillerato lo logró hace cuatro días con una beca, pero quizá ese no fue el reto más importante en su vida. Ahora el Municipio de Guayaquil, tras la publicación de EXPRESO, ha decidido también ayudarla.

El pasado 8 de marzo su historia conmovió. Al cuarto mes de nacida, su padre, Carlos Sánchez, quedó imposibilitado de trabajar por enfermarse de la insuficiencia renal que lo mantiene con diálisis tres veces a la semana y Mariana, su madre y quien solventaba las necesidades del hogar como estilista, falleció a causa de un cáncer de estómago cuando la joven tenía 13 años. En esa situación, a “María Belén le tocó madurar, hacerse fuerte y seguir con la vida”, explica Susana Guaranda, cuñada de Carlos.

Escondida, mientras levanta a su mascota Queen sobre su rostro, María Belén -a quien este Diario visitó en su hogar el reciente viernes- usa un vestido negro descolorido y sandalias de casa. Con voz tímida y baja cuenta: “Cuando estaba en el colegio, podía reciclar los cuadernos de mis compañeros para venderlos. Ahora en casa me levanto, cocino y nada más. Por eso lo que más quiero es entrar a la universidad”.

En sus tiempos libres, busca empleos pequeños: cuida a la hija de 6 años de su tía o hace reciclaje de papel, botellas, cuadernos para ayudarse. En esa modalidad logró ahorrar y se compró una laptop a cuotas para estudiar.

A su hogar se llega por un camino viejo y estrecho ubicado a la derecha del antiguo hospital neumológico, Alfredo Valenzuela, en el Cerro del Carmen. Veintidós escaleras arriba está la casa pequeña a medio construir de la familia que subsiste con los $ 50 mensuales del Bono de Desarrollo Humano. “Esta casita nos la prestó mi cuñada, solo pagamos el agua y la luz. Por suerte”, dice Carlos.

En la puerta de la habitación de la joven hay tres estampillas de la Virgen, un santo y María Teresa de Calcuta. Y dentro, un par de muñecas y una sábana rosa que contrasta con su actitud de adulta. “Yo arreglo todas las cosas de mi hogar, cuido a mi papá. No me gusta ir de fiesta, prefiero estar en casa”.

A la joven le atrae la lectura, su libro favorito es Orgullo y Prejuicio, y quiere estudiar enfermería. “El sábado nos confirmaron que el Municipio me dará una beca para hacerlo”. Y aunque no le especificaron fechas, argumenta estar feliz.

Su padre tiene un anhelo: “no quiero morirme sin que ella se convierta en una profesional, así sabré que ella podrá valerse por sí sola”. María Belén está segura de que lo cumplirá. EOS

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