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El papa Francisco rechaza ordenar sacerdotes casados

Los obispos de las regiones amazónicas que participaron en el Sínodo habían aprobado la propuesta.

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El papa Francisco durante la audiencia general semanal de este miércoles, en el Vaticano.AFP

Tras meses de debates y controversias internas en la Iglesia católica, el papa Francisco rechazó la posibilidad de ordenar a hombres casados para acabar con la escasez de sacerdotes en zonas más remotas.

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Se esperaba este miércoles una palabra final del pontífice en la exhortación sobre el Sínodo de la Amazonía, después de que los obispos de la región aprobaran en esa asamblea, celebrada en octubre pasado, expusieran esa propuesta.

La última palabra pasaba así a Francisco, quien siempre se ha mostrado contrario a abolir el celibato. Y no ha cambiado idea: ni si quiera lo mencionó en su documento 'Querida Amazonía', publicado este 12 de febrero de 2020.

Los obispos de las regiones amazónicas que participaron en el Sínodo aprobaron esa iniciativa con el fin de celebrar la eucaristía en los puntos más inaccesibles, donde a veces pasan meses sin ver a un cura.

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Pero Francisco, quien reconoce necesario que la eucaristía llegue a esos lugares, se limitó a pedir que se rece para que crezcan las vocaciones y que se envíen más misioneros a estas zonas. Ya había adelantado el martes a un grupo de obispos estadounidenses que quienes esperaran un giro histórico sobre el tema del celibato quedarían "decepcionados".

En el documento final, aprobado por una mayoría de dos tercios, la asamblea de los obispos proponía "ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad que tengan un diaconado fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable".

Sin embargo, Francisco ni si quiera mencionó esta posibilidad y se limitó "a exhortar a todos los obispos, en especial a los de América Latina, no sólo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonía".

Hace un par de semanas se publicó un libro escrito entre el papa emérito Benedicto XVI y el prefecto del Culto Divino, el cardenal Robert Sarah, en el que se defendía el celibato y que se interpretó como una posible injerencia a la decisión que Francisco debía tomar en su exhortación. Pero la decisión ya parecía tomada.

  • MÁS FUNCIONES A LAS MUJERES, PERO UN NO A LAS DIACONISAS

En el Sínodo sobre la región amazónica también se pidió una mayor participación de las mujeres en la Iglesia, pues llevan el mayor peso en estas zonas. Se exhortó a estudiar la creación de diaconisas, mujeres que pueden suministrar sacramentos, y cuya figura existió en la Iglesia primitiva y desapareció con el paso del tiempo.

Un pedido que el pontífice tampoco aceptó en este documento. Indicó que es reductivo pensar que "se otorgaría a las mujeres un estatus y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al orden sagrado".

Aunque, el papa sí que exhortó a "estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos, que respondan a las necesidades específicas de los pueblos amazónicos en este momento histórico", pero "que no requieran" la ordenación.

  • UNA MISA INDÍGENA

El Sínodo también pidió, en otro de los puntos más polémicos, estudiar un rito amazónico en las celebraciones para dar "una respuesta a la petición de las comunidades" y en el que se incluyesen sus tradiciones y símbolos.

Francisco aceptó "recoger en la liturgia muchos elementos propios de la experiencia de los indígenas en su íntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones autóctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y símbolos".

Recordó que "ya en el Concilio Vaticano II se había pedido este esfuerzo de inculturación de la liturgia en los pueblos indígenas; pero han pasado más de cincuenta años y hemos avanzado poco en esta línea".

  • CRÍMENES E INJUSTICIAS EN LA AMAZONÍA

Al margen de los temas más espinosos, la exhortación es una "carta de amor" a la Amazonía y un llamamiento para que acaben las injusticias y atropellos en la región. "Sueño con una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida. Sueño con una Amazonía que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana", apuntó Francisco.

Denunció también "los intereses colonizadores que expandieron y expanden —legal e ilegalmente— la extracción de madera y la minería, y que han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes, provocan un clamor que grita al cielo".

Asimismo señaló que "no siempre los misioneros estuvieron del lado de los oprimidos".

"Me avergüenzo y una vez más pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América y por los atroces crímenes que siguieron a través de toda la historia de la Amazonía", escribió.