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Las mujeres ganan terreno en la dirigencia del taxismo
En la provincia. En Guayas existen 137 cooperativas afiliadas a la Unión de Taxis. De este número, 35 están dirigidas por mujeres.

Si de algo está segura Aracely Borja es que respeta a rajatabla las normas de tránsito. Sin embargo, cuando maneja su taxi ya le aburre escuchar el “¡Mujer tenías que ser!” de otros conductores imprudentes.
No es taxista, pero es una de las 30 mujeres que están a la cabeza de las 122 cooperativas de taxis en Guayaquil. Hace cinco años, calcula la gerente de la cooperativa Imperial, era impensable que una mujer pudiera liderar una de estas organizaciones.
“Porque el taxismo es un mundo machista”, sentencia la guayaquileña, que inmediatamente admite que esa realidad está quedando en el pasado de a poco.
Ella misma aún no cree que su padre le repita a cada instante que está orgulloso de ella, porque ha sacado adelante a la cooperativa. Recuerda que hace cuatro años, cuando la nominaron para que ocupe la gerencia, que Armando Borja fue uno de los primeros en oponerse cuando leyó su nombre en el listado de candidatos.
Su progenitor era vicepresidente de la organización en ese entonces, y aunque de palabra le aseguró que estaba en contra, con los actos le demostró lo contrario. Como entre los directivos no puede haber consanguinidad, él renunció a su cargo para que ella pudiera participar. Y ganó.
Recién había llegado de España, donde aprendió sobre liderazgo y en los 14 años de residencia en dicho país se acostumbró a una cultura menos patriarcal, asegura.
Elena Chávez, gerente de la cooperativa Nacional Sucre, la escucha y asiente. En su caso, confiesa que fue su mamá Mercedes la que “pegó el grito al cielo” cuando hace 10 años Elena fue la única mujer que asistió a un paro de taxistas en la avenida 25 de Junio.
En ese tiempo solo era socia de Imperial, pero la convocaron y no dudó un segundo. Para Mercedes, reitera, la mujer tenía que estar en la casa. Pero Elena no quería seguir ese patrón. Se involucró tanto en el taxismo que hace dos años se convirtió en una de las líderes del gremio.
Priscila Chalán tiene el mismo tiempo que Elena, pero como presidenta de la cooperativa Atarazana. Ella empezó como secretaria en la cooperativa Sucre y coincide con Aracely en que lo más difícil fue abrir el camino y romper el estereotipo de que “el taxismo es cosa de hombres”.
Ella supone que cada vez son más las mujeres en frente de estas organizaciones porque tienen una mejor capacidad administrativa y porque son más detallistas, lo que apela también a la unidad entre los socios.
Ella también derribó las trabas que el machismo le ponía en el camino. “Pero ahora ya no me molesta que un hombre sea machista, sino que una mujer lo sea”, comenta ofuscada.
A ella la han apodado la Dama de Hierro, porque nada hace que tambalee. Sin embargo, le conmueve que los cambios en el gremio se estén dando de a poco y está segura de que más manos femeninas guiarán a la ‘fuerza amarilla’.
“Ellas vienen con una nueva visión”
Georgi Mera, presidente de la Unión de Cooperativas de Taxis del Guayas, confirma que desde hace aproximadamente cinco años la cantidad de mujeres dentro de la dirigencia del taxismo ha aumentado.
Entre sus labores está representar los intereses de su organización y procurar que sus agremiados tengan todos sus documentos en orden para ofrecer un servicio óptimo.
“Ojalá se sigan incrementando, porque ellas vienen con una nueva visión y una nueva temática en la organización”, asegura.