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El miedo a denunciar
El miedo o la vergüenza son los principales sentimientos que aparecen en una persona que ha sido víctima de violación.

El miedo o la vergüenza son los principales sentimientos que aparecen en una persona que ha sido víctima de violación. Sentimientos que se reflejan en el rechazo a denunciar o, peor aún, a recibir atención médica especializada por la agresión sexual.
Esto a pesar de que la Fiscalía registró 546 denuncias por violación en Guayaquil en el 2016, casi 10 casos por semana.
Así lo explica la doctora María Meneses, directora del área de Salud Mental del hospital Abel Gilbert Pontón, ubicado en el suburbio de Guayaquil.
“El perfil de la víctima es de mucho miedo, ya que también sufre amenazas. Entonces ellos no denuncian. Hay casos muy severos de personas que llegan aquí y que han sido víctimas de violencia y se niegan a denunciar”, refiere.
¿Cuál es la razón? La doctora Meneses habla de que la mayoría de los casos se presentan dentro del círculo familiar o escolar. “En muchos casos, los agresores son los mismos padres; entonces los chicos tienen temor de perder el sustento de la casa o hacer que los padres
tengan problemas”, explica.
Ese fue el caso de “Marcela”, una menor de ocho años que fue presuntamente víctima de violación por parte de su padrastro y que anteriormente había sido abusada por su propio padre.
La niña llegó la tarde del viernes 10 de marzo a la Fiscalía de Flagrancia junto a su madre y agentes de la Dinapen, quienes habrían sido alertados por los vecinos de la familia, ya que la menor presentaba varios “chupetes” en su cuello.
La menor, al ser cuestionada por los vecinos, habría asegurado que se los había hecho su padrastro. Esto llenó de coraje a los habitantes, quienes querían linchar al sujeto y por ello llamaron a la policía.
Ya en el ministerio público la madre de “Marcela” señaló que no podría ninguna denuncia en contra de su pareja, pues aunque su anterior esposo ya había sido detenido por este delito, ella no lo “creía capaz de abusar de la pequeña”.
Patricia Morejón, fiscal provincial del Guayas, señala que esa es una de las razones por las que las denuncias de violación o abuso sexual se desestiman. “Las madres a veces llegan a acuerdos con los agresores... en otras ocasiones la víctima tiene miedo y vergüenza de denunciar. Miedo a que no le crean sus familiares, a recibir amenazas, y por eso callan”.
Morejón indica que en estos casos es primordial que la víctima tome la decisión de seguir el proceso, pues es la única que puede rendir la versión ya que no existen testigos del hecho.
La fiscal también menciona que existe una “cifra negra” de violaciones pero que solo se manejan dentro del ámbito familiar y que por eso no podría precisar si los casos han aumentado o no.
Esa “cifra negra” es aún mayor en el sistema de salud. La doctora Meneses indica que en lo que va del 2017, ellos solo han recibido entre 5 y 7 casos por violación. La mayor parte derivados de la Fiscalía.
Ella asegura que la mayoría de las víctimas de ese tipo de violencia llegan al hospital luego de muchos años y por otras patologías como problemas psicológicos y de la personalidad. Ya cuando se indaga en su historia es que el médico descubre que hay antecedentes de violencia sexual.