Mexico, esa interrogante
La interrogante, por supuesto, no tiene nada que ver con el ganador de las elecciones presidenciales mexicanas ayer domingo. Es una pregunta sobre quién es Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien las encuestas daban por seguro triunfador.
Si México es una interrogante sangrienta que ninguno de los gobiernos anteriores ha podido responder, la presencia de AMLO es otra más. “Ninguna elección tan aburrida ha anticipado un cambio tan profundo”, escribía en la revista Nexos, Jesús Silva-Herzog Márquez. Porque el nombre de AMLO suscita movimientos sísmicos premonitorios de los que, al parecer y como siempre, solo una minoría ilustrada se da cuenta, mientras los grandes partidos políticos, el PAN, el PRI y el PRD se aprestan a desvanecerse y los mexicanos a entrar en un modelo político que no conocían desde 1988, cuando eligieron a Carlos Salinas de Gortari.
AMLO es “...un fenómeno único en la política mexicana: un político de intemperie en un medio de políticos de gabinete”, señala Héctor Aguilar Camín, tabasqueño, como los grandes poetas Carlos Pellicer, José Gorostiza y José Carlos Becerra. AMLO, en cambio, es un “poeta” del insulto. El insulto es mala señal: su pareja inevitable, el conflicto, y aparejado con estos, el caudillismo. Como cuarto jinete inevitable, la corrupción. Ha sido nuestra experiencia de la última década.
No hay mejor caracterización de AMLO que la que ofrece Silva-Herzog Márquez: “...en esencia un hombre de principio único y de visión fanática...” que como ha escrito en sus últimos libros -es autor de 16-, quiere volver al “desarrollo estabilizador” de los años cincuenta y sesenta, y al “desarrollo compartido” de los años setenta del siglo pasado, el modelo político de Luis Echeverría Álvarez.
Las elecciones se vuelven una especie de plebiscito por el futuro del país: elegir entre el proyecto nacionalista o el liberal o neoliberal, como lo llaman sus críticos, vigente desde 1988. O actualizar el proyecto del general Lázaro Cárdenas en los años treinta que llegó, pese a los imprevistos, hasta los 70 del siglo pasado.