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Medidas: primeras reacciones
Sin duda, el presidente Moreno conserva una fuerte capacidad de convencer a quienes lo escuchan. O mejor todavía, las medidas destinadas a reactivar la economía y a disminuir el déficit fiscal son las adecuadas, al menos son las deseadas por diversos sectores nacionales. No se dieron como los clásicos ajustes y pareciera que son las requeridas para estimular el crecimiento económico.
No a otra conclusión debe llegarse observando la general aceptación que su anuncio ha merecido en la opinión pública y, de manera particular, entre los directivos del sector empresarial y algunos académicos y comentaristas económicos.
Queda ahora la parte dura de la prueba: la práctica. Dicha acción corresponde a las distintas carteras y secretarías del Estado, que son precisamente las que, al igual que otras dependencias públicas, deben proceder a una reducción del gasto que se espera supere los mil millones de dólares.
Es de imaginar que la tarea de eliminar algunos ministerios la realizará el presidente de la República, a fin de evitar que algunos de sus actuales ministros se hagan “harakiri”.
En cuanto a desprenderse de viceministros, subsecretarios, coordinadores y asesores, la tarea tiene el bemol de que reducir personal luego de casi un año de labores demuestra que se estaba trabajando con una burocracia que el anterior gobierno dejó tremendamente inflada y que se estaba siendo complaciente con ella, pese a la magnitud de la crisis generada por una “mesa no servida” y a la invocación presidencial de reducir el tamaño del Estado.
Lo señalado tiene por objeto evidenciar las dificultades de todo tipo que conlleva la disminución burocrática, dado que esta, en muchas ocasiones, es un factor de la estabilidad del régimen y, también, que no siempre las disposiciones presidenciales se acatan.
En todo caso, es positivo que voceros representativos de los gremios empresariales se manifiesten favorables a las medidas en cuestión, señalando que fomentarán las exportaciones y también la inversión, discrepando apenas con que se suban los aranceles a una determinada lista de productos.
Señalan igualmente como válido que el ajuste se comparta entre el sector público y el sector privado. Así, de momento, parece que se ha vuelto a encontrar el rumbo necesario para superar la crisis.