Actualidad
Mar de plastico
¿Cuándo nos daremos cuenta de lo frágil que es nuestro planeta? Quizás cuando ya no sea posible hacer nada.
En febrero de este año el cadáver de un joven cachalote encendió la alarma cuando se descubrió que había muerto de inanición, al tener su estómago e intestinos copados por residuos plásticos.
La hipérbole del efecto mariposa, que explica cómo en un sistema caótico una pequeña variación puede originar un resultado catastrófico es aplicable a esta situación: así como el simple aleteo de una mariposa en Brasil pudiera originar un tornado en Texas, el uso innecesario y abusivo de bolsas y recipientes plásticos de uso efímero que son lanzados a la basura y de ahí al mar, podrían originar la muerte de algún cachalote... y de la especie humana.
Las cifras que se manejan son alarmantes, ya que apenas el 9 % de todo el plástico que usamos es reciclado, mientras gran parte del 91 % restante pasa a formar parte de un mar de residuos que flota en medio del océano Pacífico y que ya supera en área a Francia.
Aunque no es posible vivir sin artículos y objetos de plástico, los cuales forman parte de nuestra vida cotidiana, sí es posible regularizar su uso y consumo innecesario y efímero.
La Comisión Europea ha desarrollado una estrategia para enfrentar este problema. Pronto se prohibirán los palillos de los oídos, y los platos y cubiertos de plástico, que deberán ser sustituidos por alternativas sostenibles y biodegradables, además de que se empezarán a cobrar las bolsas de plástico en los comercios. Algunas cadenas de supermercados han ido más allá, al suprimirlas de manera definitiva.
Chile ha sido la primera nación latinoamericana en dar el ejemplo al prohibir el uso de bolsas de plástico. Por su parte, en el Ecuador solamente la provincia de Galápagos prohíbe el uso de sorbetes de plástico.
La lucha para salvar al planeta de ahogarse en plástico empieza desde lo cotidiano hasta las más altas decisiones gubernamentales. Ojalá nuestro país diera un ejemplo en ese sentido.