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El mar y un espectaculo de otro siglo
1.800 marinos es el total de uniformados que arriban a la ciudad en las ocho embarcaciones.

La emoción se evidencia en el tono de sus voces. Saben que tuvieron suerte de que su crucero internacional, el viaje que realiza todo aspirante a oficial luego de cuatro años de estudio, coincida con ‘Velas Latinoamérica 2018’, el evento náutico más importante de la región, algo así como el Mundial de los Veleros.
Pero más que un viaje por aguas extranjeras para los tripulantes del Buque Escuela Guayas es la oportunidad de ser referentes ecuatorianos para muchos foráneos que han ido conociendo.
Como cualquier promotor turístico no han desaprovechado la oportunidad para hablar del país. “Somos muy abiertos a recibirlos, a explicarles. Les enseñamos fotos para que sientan un poquito a Ecuador”, dice el guardamarina Engels Fernández.
Las imágenes las conserva en su celular. Las obtuvo cuando hicieron un recorrido por puertos nacionales y la sorpresa es que los extranjeros que las vieron le prometieron venir a Ecuador.
Que el Guayas sea parte de este evento latinoamericano es un aspecto necesario para la integración. Así lo cree el segundo comandante de la embarcación, Bernardo Gordon. “La importancia de la participación es estrechar lazos de amistad entre las naciones a las que pertenecen los buques, dar a conocer la cultura y cumplir el reconocimiento que le dieron (al velero) de embajador turístico itinerante”.
Es también la oportunidad para que los aspirantes a marinos demuestren lo que han aprendido. “La puesta en práctica de lo que aprenden en la escuela naval, como cálculo celeste o cinética naval. Lo que se recibe en forma teórica, aquí lo ponen en práctica”, indica Gordon.
El guardamarina Frowen Zambrano opina que “después de cuatro años de esforzarse en una escuela naval militar, es un placer compartir con nuestras armadas amigas en una regata”.
Pero es también la más difícil de sus pruebas, pues aquello de enfrentar largas travesías, como el trayecto que cumplieron de Ecuador a Chile, en el que no vieron tierra durante 23 días, o lo de extrañar a los parientes y el sabor de la gastronomía ecuatoriana, es algo que se añora y que se comenta en los camarotes.
En este barco, que hoy cumple 3 meses de haber partido desde Guayaquil, navegan 151 personas: 140 hombres y 11 mujeres. Una de ellas es Camila Toscano, hija de un oficial naval y quien asevera que a pesar de que desde siempre ha estado involucrada con el mundo marítimo, “no hay nada como vivirlo una misma”.
De esta manera, los tripulantes disfrutan las vivencias de ‘Velas Latinoamérica 2018’ y se preparan para su próxima parada: Guayaquil. Luego de esta, siete puertos más antes de llegar a Veracruz (México), el destino final.