
Maduro fue el gran ausente
Había confirmado su presencia, pero no llegó. Nicolás Maduro, mandatario venezolano, fue el gran ausente en la ceremonia de investidura de Lenín Moreno. Era el invitado más esperado por oficialistas y oposición.
Había confirmado su presencia, pero no llegó. Nicolás Maduro, mandatario venezolano, fue el gran ausente en la ceremonia de investidura de Lenín Moreno. Era el invitado más esperado por oficialistas y oposición.
Carmen Meléndez, vicepresidenta de Soberanía Política, Seguridad y Paz, presidió la delegación venezolana que aterrizó en Quito, cerca de las 08:30.
“Mantengamos un modelo humanista y sigamos construyendo caminos de paz por una Latinoamérica libre y soberana”, escribió Maduro a lo lejos, en su cuenta de Facebook.
Él no pudo recibir personalmente la carta de apoyo que entregaron las agrupaciones sociales cercanas al oficialismo. Tampoco vio las protestas de decenas de venezolanos en las calles cercanas a la Asamblea ni las que protagonizaron los asambleístas de oposición en el Pleno del Legislativo.
Al final, Moreno asumió el cargo con la presencia de 11 mandatarios, 10 de ellos de la región y el último de la República Árabe Saharahui.
Juan Manuel Santos, de Colombia, y Mauricio Macri, de Argentina llegaron con las justas.
Según el protocolo, el expresidente Rafael Correa debía ser el último en entrar a la Asamblea. Pero Santos entró detrás de él. No habló con los medios, pero sí saludó hacia las cámaras con una sonrisa.
Pese a su considerable retraso, el mandatario colombiano no fue el último. Ya sin calle de honor, música ni saludos de los anfitriones, llegó el presidente Macri. Él entró a las 10:24. 27 minutos después de la entrada de Correa.
Y ese no fue el único contratiempo para el argentino. Macri, según la prensa de ese país, sufrió una leve descompensación por la altura quiteña.
“El presidente fue a una habitación cerca de donde estaba sentado en la ceremonia. Le dieron fruta y un té de coca para que se sintiera mejor”, explicó a El Clarín, uno de los funcionarios que viajó con el mandatario y que estaba junto a él cuando se descompensó.
A diferencia de lo que ocurrió con la delegación venezolana, otros mandatarios fueron recibidos con cariño por sus compatriotas residentes en Quito. Fue el caso de la presidenta Michelle Bachelet, quien recibió el saludo de un pequeño grupo de chilenos que llegó al Itchimbía, en donde se realizó el almuerzo oficial.
Recepción
Un almuerzo a puerta cerrada
El presidente de la República, Lenín Moreno, ofreció un almuerzo de saludo y agradecimiento a las delegaciones internacionales que lo acompañaron a la posesión en la Asamblea Nacional.
La recepción se cumplió en el Palacio de Cristal del parque Itchimbía, en el centro de la ciudad. La comida se preparó para 460 personas, entre presidentes, vicepresidentes, asambleístas, ministros y exministros de Estado e invitados especiales. El almuerzo se cumplió de manera reservada.
Protestas
“Fuera Maduro”, gritaron en Quito
No llegó, pero igual hubo protestas. Decenas de venezolanos, residentes en Quito, se concentraron en la entrada norte de la Asamblea para manifestarse contra el régimen del presidente Nicolás Maduro.
Venezuela atraviesa una grave crisis política que ha dejado cerca de 60 muertos. La oposición busca la salida del mandatario.
Ayer, los manifestantes buscaron un punto estratégico. Con banderas de su país y pancartas, se ubicaron a un costado de la avenida por la que debían pasar las delegaciones internacionales. Gritaron consignas en contra del Gobierno venezolano y pidieron a otros jefes de Estado que apoyen un cambio en Venezuela.
“Fuera Maduro, fuera”, “Maduro asesino de estudiantes”, “Queremos libertad”, “Ecuador no acepta a los dictadores” gritaban al paso de las caravanas.
El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, fue el único que bajó el vidrio de la ventana de su auto y saludó con la mano a los venezolanos.
Ellos permanecieron por casi dos horas en ese lugar. Luego se movilizaron, dos cuadras hacia el norte hasta la intersección de las avenidas Patria y 6 de Diciembre. Allí se arrodillaron y entonaron el Himno de Venezuela.
Pasadas las 11:00, el sonido de una sirena de la policía los alertó. Era parte de la caravana del expresidente Rafael Correa. Los manifestantes volvieron a gritar sus consignas al paso de los vehículos.