Lucha contra la corrupcion

En la historia universal de la corrupción se destaca un hito importante en la Antigua Roma. Tanto durante la República como en el Imperio, se castigaba el “crimen repetundarum” con las “Lex Calpurnia y Lex Iulia”, que sancionaban los delitos de corrupción, cohecho, tráfico de influencias, entre otros. La Lex Calpurnia se elaboró en 149 a. C. como consecuencia de los abusos desmedidos de un gobernador en Lusitania (Hispania ulterior, España actual. (Posiblemente por aquí provenga nuestra inclinación genética a la corrupción, si no recordemos qué sucede ahora en España y Ecuador). Las sanciones implicaban la inhabilitación del cargo y la devolución del dinero o riqueza multiplicada por 3 o hasta 4 veces (Lex Iulia); o bien, el destierro y la deportación, que conllevaban pérdida de la ciudadanía y de los derechos civiles.

Actualmente, los Estados de la región, incluyendo Ecuador, son suscriptores de convenciones internacionales de NN. UU. y de la OEA para la lucha contra la corrupción, que solo se recuerdan ocasionalmente, cada 9 de diciembre, que se conmemora el Día Internacional de Lucha contra la Corrupción, pero no han sido institucionalizadas, peor convertidas en políticas públicas.

Desde la década de los 90 del siglo pasado, Ecuador ha vivido una profunda crisis institucional en materia de lucha contra la corrupción, ya que no solo ha fallado el “cluster” institucional-estatal encargado de esta delicada y necesaria tarea, sino que han fracasado abiertamente los entes especializados, creados en diferentes momentos históricos, para ejecutar las operaciones concretas, caso de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción antes del 2007, y después todas las que durante su ciclo fueron conformadas por el caudillo, que son alrededor de cinco, incluyendo una Función, Subsecretaría y Plan Nacional.

Estos antecedentes permiten entender mejor la situación actual en el país en esta asignatura, pendiente de aprobación. Ojalá que el Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción del gobierno Moreno no defraude, una vez más, a la sociedad.