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Otro logro de la Junta
La Junta de Beneficencia de Guayaquil es una de las instituciones emblemáticas de la ciudad. Su hacer expresa cuánto hace una comunidad local para atender demandas de salud pública. Su origen es colonial, (1564). Ahí comenzó la construcción, gestión y labor hospitalaria. Luego (1888) se volvió instancia jurídica, desde donde evidencia un accionar de los guayaquileños para crear y dirigir hospitales de adultos y niños, cementerios, hospicios, incluso el actual Instituto de Neurociencias.
Su acción es un aporte infatigable de lo local al país. Una de sus creaciones fue la maternidad Enrique Sotomayor (1948). Allí, hasta el 2015 nacieron 1’633.973 niños de madres de la ciudad, del campo, de otras provincias y de toda la nación. Esos millones de infantes y sus madres recordarán cuánto hizo por brindar atención, una vez concluidas sus labores, luego de 68 años de servicio a las mujeres y a la familia.
El Hospital de la Mujer Alfredo Paulson es un moderno aporte de la Junta al Ecuador. Marca una nueva etapa de servicio permanente a la comunidad local, regional y nacional. Su apertura no es el fin de la histórica maternidad. Es el inicio de otro ciclo, más amplio, más científico y de mayor desarrollo, que ofrece al país un nuevo logro y creación gestados por el trabajo generoso de los guayaquileños.
Este hospital es el futuro de la vieja maternidad. De uno y otro lado, la sociedad guayaquileña y la Junta de Beneficencia de Guayaquil se sienten orgullosas porque con sus propios recursos y con el esfuerzo de hombres y mujeres han creado este hospital que comprende la atención de Ginecología, Obstetricia, Embarazo de Alto Riesgo, Ginecología Oncológica, Urología de la Mujer, Mastología, Colposcopía, Genética, Endocrinología, Patología, Medicina Interna, Cardiología, Ecografía Mamaria, etc.
La expresión “otro logro de la Junta” revela que esta es un organismo vivo y una “comunidad con propósitos”, pues la benemérita institución, con el esfuerzo de la sociedad y directivos, aporta una nueva instancia de servicio a la comunidad local, regional y nacional. Esto dice de cuánto es capaz de hacer una entidad autónoma por atender, servir y contribuir al mejoramiento social. Que la Junta de Beneficencia siga sorprendiendo con otras creaciones como esta, que significan una gran obra para la atención a la salud de los ecuatorianos.