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Diario Expreso Ecuador

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La ley

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En estos últimos días se viene hablando de la necesidad de reformar la Ley Orgánica de Educación Intercultural, LOEI. Acaso por la necesidad de cambio, acaso por sinceros deseos modernizadores o por simplemente echar abajo lo que otros hicieron. La comisión correspondiente de la Asamblea analiza, socializa y prepara la reforma.

Lo penoso es que habiéndose invitado a Raimundo y todo el mundo, se deje fuera del contexto de diálogo “acaso por casualidad” a los gremios que representan a la educación particular, como si esta no existiera, no pesara o no tuviese capacidad de aportación.

Es triste que en un país hable de educación hasta el perro, y se deje a un lado a quienes son actores directos del hecho educativo, negándoles la oportunidad de mostrar otra cara del hacer educación.

La educación particular, aunque odiada por el régimen anterior, existe y entrega año a año buenos frutos y resultados; aun a pesar de que, a lo Maquiavelo, en más de una ocasión se haya intentado desdibujarla y desfigurarla, condenada como estuvo a reducirse al 10 % por un exministro, lo que casi se logra al desaparecer más de la mitad de los centros particulares. La educación privada tiene mucho que decir y tiene bastante que aportar en esta ley, que debe contemplar la existencia y manejo de dos mundos: el público y el privado.

En la ley actual, siempre lo hemos dicho, no hay mucho que reformar. Ella misma no es mala; el daño hecho a la educación, volviéndola, rígida, inflexible, cuadrada, estrangulando al máximo las líneas de desconcentración y descentralización, estuvo y está en el Reglamento General y otras disposiciones inferiores que en más de un caso violan la ley y hasta la Constitución.

La exacerbación del concepto de autoridad que nos llevó del liderazgo rector a la dictadura omnisapiente del ministerio, tiene que ubicarse claramente para no repetir los errores y sancionar con pérdida del cargo al funcionario, que con disposiciones menores violente la norma y el espíritu de la ley. La nueva norma tiene que ser general, abierta, para permitir los cambios educativos que se vienen.

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