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“Vivimos al borde de la locura”
T enemos mucho que meditar, pues si importante es conocerse a sí mismo, no menos fundamental es tomar una ración de soledad, en cualquier parada silenciosa, para llegar al fondo y al alma de los caminos. Por desgracia, nos falta tiempo para el sosiego. Vivimos al borde de la locura, afanados en mundanidades que nos impiden entrar en sintonía con la verdad, aquella que emana de nuestra propia conciencia. Precisamos, pues, fortalecer el corazón, antes de que el corazón deje de latir, por tanta indiferencia acumulada e ingratitud vivida.
N ecesitamos que nuestra dimensión espiritual crezca a la par que otras visiones.