Actualidad
“La tentacion de hacer y deshacer en nombre del pueblo”
Es una verdad del porte de una catedral que los políticos tienen un apetito por hacer y deshacer en nombre del pueblo, por lo que siguiendo la filosofía democrática y la técnica de elaboración de la ley suprema, el constituyente no es un representante del pueblo, bien entendido. Es un grupo de personas brillantemente preparadas y escogidas para redactar la norma más alta que conducirá a nuestra nación.
De acuerdo al art. 444 de la Constitución solo puede ser convocada a través de consulta popular, la misma que puede ser solicitada por el presidente de la República; por las dos terceras partes de la Asamblea Nacional o por el 12 % de las personas inscritas en el registro electoral. Por lo que al haber sido recogida por el presidente entrante esta idea, estimo que es la más fácil. Sin embargo, debemos ser prudentes para que no tome otro giro como la de Montecristi. Para aprobación por el pueblo debe incluirse la forma de elección de los representantes y cómo debe llevarse este proceso. También debe ser estricta su propuesta a fin de que no se torne “de plenos poderes”. Es un órgano de la democracia pero no debe atropellar la misma ya que es elegido solamente para modificar o cambiar la ley suprema. De allí que los asambleístas actuantes a la fecha de la convocatoria cesarían, ya que es contraproducente estar legislando cuando se cambiará la ley superior.
Ab. Franklin Lituma Manzo