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“La edad no es excusa para no reconocer el dano a otros”
E l viernes a las 23:35 fui con mi sobrino a una botica ubicada en un mall. La señorita que atendía dijo que se había ido el sistema y que esperaran. Debido al apremio de obtener medicamentos le pedí a mi sobrino que camine más allá para ver si la otra botica estaba abierta mientras yo permanecía en la cola por si el sistema y la joven regresaban.
La persona regresó más calmada, maquillada y con una amplia sonrisa y la atención se produjo. Le solicité a un adulto mayor que por favor conserve mi puesto en la fila hasta ir a llamar a mi sobrino que estaba a unos cuantos pasos. Regresé con él, faltaba una persona para llegar a la ventanilla y le dije al señor: “gracias por guardarme el turno” a lo que él respondió: “yo no me acuerdo de usted”. Todos quienes estábamos en la fila, le dijeron al señor que yo estuve ahí y él respondió: “Yo necesito hacer mi recarga para chatear con mis peladas”
Le indiqué que mi urgencia en comprar era de medicamentos y me dijo: “un muerto más o menos no hace la diferencia, estamos en terremoto” y pasó como si nada a hacer su pedido. Recargó $ 3 a varias personas y cada una de ellas llamaba a probar si les acreditaba la recarga.
En tiempos de terremoto y siempre, para crear conciencia en otros, primero debemos tenerla en nuestro ser interior caso contrario el mensaje que se emite no tiene eco, es vacío y no depende de la edad, la madurez de la persona.
Econ. Marysol del Castillo