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De jardinera municipal a ‘ciudadela’ de consumidores

Moradores del sur indican que el área verde ha sido tomada por toxicómanos. La zona colinda con el colegio Guayaquil.

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Con el repicar del último timbre, la jornada matutina del Colegio Nacional Guayaquil llega a su fin. Unos estudiantes se apresuran a dirigirse hacia sus expresos. Otros caminan junto a sus padres por la avenida Machala a tomar un bus que los lleve a casa. Pero todos evitan la enorme jardinera que se encuentra directamente en frente del centro educativo. Ninguno pasa por ahí solo. Lo hacen siempre en grupos, mirando cuidadosamente hacia las plantas y enredaderas. Evitan apoyarse en las escasas rejas que dividen el espacio de la acera.

Aunque es mediodía ya hay hombres al interior del área verde. Algunos duermen. Otros, sentados y tapados por sábanas y cortinas, consumen estupefacientes. Nadie parece sorprenderse. Se ha convertido en parte del paisaje cotidiano.

Al menos así lo indican los moradores. José Ruiz, inquilino en una de las viviendas cercanas, señala que el problema lleva más de dos años y que, pese a constantes quejas ante las comisarías municipales y la Policía Nacional, no hay respuestas ni controles.

“Hay un PAI (Unidad de Policía Comunitaria) a dos cuadras, que dice que no es su jurisdicción y la que sí le toca, no hace nada. A veces los sacan y a los dos o tres días están de vuelta. La zona se ha vuelto peligrosa, hay asaltos y los vecinos han preferido irse”.

Y es así. Desde la modificación de la avenida, a cargo del Cabildo porteño, poco a poco los moradores se han marchado. Al momento hay tres propiedades en proceso de demolición y otras abandonadas.

La situación, agrega Rosita G., quien prefirió la reserva de su nombre, ha agravado la inseguridad. “No se puede salir solo por aquí. No hay iluminación ni guardias, y los asaltos son comunes. Hace unas dos semanas vino la Policía a llevarse a los del parque. Cuando vinieron ya habían como diez instalados ahí”, recalcó.

Los residentes también se quejan de la desaparición de las rejas, que han sido sustraídas, y de la falta de postes, que dificulta su paso en la noche.

Curiosamente, la cercanía de la jardinera municipal a la avenida Machala ha hecho que, en ciertas épocas, la zona se llene de movimiento. Durante la época electoral, a inicios de 2019, tres centrales políticas funcionaban en el sector, dos de ellas destinadas a conseguir el triunfo a la alcaldía de los dos contenedores más fuertes de los comicios. La ironía no se pierde en María Escandón, madre de familia del Colegio Nacional Guayaquil.

“Todos prometían más seguridad para Guayaquil, sobre todo para los niños, pero estamos igual que siempre”.

Ella indica que son varios los padres de familia los que se han quejado ante las autoridades del colegio y las Unidades de Policía Comunitaria sobre la situación en el sitio. “Los expresos recogen a los chicos ahí al pie. A las cinco o seis de la tarde siempre hay gente consumiendo ahí y los niños los pueden ver. Nos da temor”.

Mientras esperan respuestas, los vecinos se organizan para patrullar el parque y llamar a las autoridades cada semana. Tayron Luna indica que no se trata solo de precaución, sino de necesidad. “Si no lo hacemos nosotros, esto se convertirá en una ciudadela de consumidores”.

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