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Inobjetable caida de la Tricolor
El público se retiró prácticamente en silencio. Una que otra pifia y nada más. La emoción y la algarabía que había antes del encuentro se transformó en resignación.

El público se retiró prácticamente en silencio. Una que otra pifia y nada más. La emoción y la algarabía que había antes del encuentro se transformó en resignación. Ecuador, por más que lo intentó, no estuvo a la altura de un Brasil, que fue muy inteligente para llevar el partido a su antojo y quedarse con los tres puntos por primera vez en Quito.
Los jugadores tricolores también lo aceptaron. Tras el pitazo final no buscaron culpables externos. Sus abrazos y saludos para darse ánimo delataban que ellos asumían sus yerros y que el resultado fue consecuencia de lo que pasó en la cancha. Aceptaron que el marcador fue justo.
Llegar a la capital cuatro días antes del partido fue la fórmula exitosa del técnico brasileño Tite para su debut soñado. Los jugadores se acostumbraron al golpe de la pelota en los 2.850 metros y gracias al trabajo físico previo, contrarrestaron la falta de oxígeno.
Si bien el inicio ecuatoriano fue prometedor, con un Jefferson Montero encendido, generando por la izquierda algunas jugadas que no pudieron finalizar, fue solo cuestión de tiempo para que Brasil gobierne en la cancha.
Poco a poco el pentacampeón metió a la Tricolor en un juego pausado, lleno de cortes y muchos choques. La ofensiva visitante recayó en Neymar. Él jugó con cierta libertad por la derecha ecuatoriana y generó varias opciones de peligro.
Noboa y Gruezo tuvieron problemas para cerrar. Cada vez que el volante del Rostov ruso se adelantaba quedaba un espacio demasiado grande delante de los defensas y ello aprovechó Brasil. Generó pero falló en el remate.
En el segundo tiempo la Tricolor intentó retomar el control pero el trámite fue igual. Brasil manejó el balón hasta encontrar los espacios.
Cada vez se acercó con más peligro hasta que llegó el penal. Neymar abrió el marcador y con eso inclinó definitivamente la balanza a su favor.
Ecuador intentó reaccionar pero no tuvo las armas. De paso, se quedó con diez tras la expulsión de Paredes.
Así, en los minutos restantes Ecuador se lanzó más por obligación que por ideas.
Descuidó la defensa y por ello cayeron dos goles más para la visita. Primero fue el autogol de Walter Ayoví y después el tanto de Gabriel Jesús.