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La ingratitud humana
Nada hiere más que la ingratitud que es parte de la naturaleza humana. Con los amigos es vil, grave para con los padres, pero la peor es la ingratitud a Dios. Si piensa que los demás harán por usted lo mismo que usted hace por ellos, seguro saldrá decepcionado, porque la ingratitud coloca al hombre por debajo de las bestias, es más ruin que un animal, en la medida que devuelve el mal por bien.
La gratitud debe ser un acto constante de cada hora, cada día porque para un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
Procure ser una persona siempre agradecida a Dios a la vida.
Francisco Landucci Carballo