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Igualdad
Allá, cuando al finalizar el siglo XVIII, las barricadas del París revolucionario de 1789 estremecían al mundo con el grito de igualdad, aunado al de libertad y fraternidad, lo que reclamaban con ello era que el Estado brinde a los ciudadanos el mismo tratamiento en cuanto tenía que ver con legislación y justicia, evitando distingos en el manejo de causas por rangos, títulos y, hoy diríamos también, religión y raza.
Ese reclamo de igualdad tenía que ver más con la relación hombre-Estado, que con la valoración y condición de la identidad personal. Por así decirlo, esa igualdad reclamada estaba dirigida hacia la relación vertical, Estado-persona, y no con la relación horizontal entre pares; se refería al respeto que el Estado debía tener por la persona más que a la generalización equívoca de que los humanos somos idénticos.
Así, fundamentado el criterio sociopolítico, debemos zambullirnos en el formativo-pedagógico, que reconoce entre unos y otros, diferencias personales y particulares especificidades.
Los hijos de una misma familia son absolutamente distintos, los niños de un salón de clases en nada se parecen. Los niños de diferentes naciones, los de diversos estratos culturales, en ocasiones no tienen grandes cosas en común; por tanto, si bien la educación se imparte para todos y tiene como objetivo el cubrirlos a todos, no puede menos que reconocer diferencias y atenderlas para darle a cada quien lo que necesita y requiere para alcanzar las grandes metas propuestas.
Si la meta es formar a la persona, si el logro educativo es desarrollar una inteligencia clara, responsable, axiológica y afectivamente equilibrada, lo primero que tenemos que reconocer es que existe la necesidad de atender diferenciadamente al estudiante, sea este un párvulo, un niño o un adolescente.
Por ello, resultaría conveniente que nuestro Ministerio de Educación entienda esa realidad gritada por el aula y abriese oportunidades diferenciadas para que cada quien pueda recibir el modelo educativo que necesita y pueda beber de las fuentes enriquecedoras de la diversidad.