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A huevo limpio
En pocos días acudiremos a las urnas a responder una consulta popular sobre temas importantes para el quehacer nacional.
A continuación, pondré en términos simples lo que nos jugaremos al contestar cada una de sus preguntas. En la uno se podrá optar por el entierro político de los servidores públicos corruptos, para evitar que estos vuelvan a meter sus garras y se levanten lo ajeno. En la dos podremos escoger el cese de los miembros actuales del Consejo de Participación Ciudadana, que en mi opinión, no representan a ciudadano alguno. Si repasan la lista de quienes lo conforman, se darán cuenta de que la mayoría tiene conexión directa con el régimen de la década pasada. Con la tercera tenemos la opción de eliminar la reelección indefinida, opción peligrosa en países donde el populismo echa raíces y la mañosería, desde el poder, puede torcer las decisiones populares a favor del servidor que pretenda perennizarse y convertirse en rey. La cuarta es la que evitaría que el Estado participe como codueño de nuestras propiedades, y que el día que las vendamos nos pegue el zarpazo y se nos alce con buena parte de la ganancia. La quinta y sexta van por amor y defensa a la ecología y el medioambiente. La séptima pregunta no permitirá la prescripción de los crímenes sexuales contra niños, niñas y adolescentes. En esta me provoca votar dos veces Sí.
Como vemos, los temas a responder son trascendentales, como para reflexionar detenida y concienzudamente nuestra decisión.
Obviamente, esta consulta no resolverá todos los problemas nacionales, pero al menos comenzaremos a empedrar el camino hacia la gran reestructuración nacional.
Una situación que habla mejor que cualquier encuesta y nos dice con claridad meridiana hacia dónde se está inclinando la balanza en la próxima consulta popular, es la de clara y yema. Sí, nuestro pueblo es sabio y tiene maneras bastantes peculiares de manifestar su opinión. A huevo limpio le cayeron al turista de Bélgica, en rechazo contundente a la propuesta que este defiende desesperadamente. Más claro, el agua.