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Huecas latinas en Paris
El local no deja lugar a dudas: una gran fotografía de Caracas, paquetes de harina de maíz y ron Santa Teresa en las estanterías. Esta arepería venezolana acaba de abrir en París, como decenas de taquerías o restaurantes de empanadas, lo último en comi

El local no deja lugar a dudas: una gran fotografía de Caracas, paquetes de harina de maíz y ron Santa Teresa en las estanterías. Esta arepería venezolana acaba de abrir en París, como decenas de taquerías o restaurantes de empanadas, lo último en comida callejera.
En este barrio de moda, con pequeñas boutiques y tiendas de decoración, cercano a la turística basílica del Sagrado Corazón, no es extraño encontrar en una misma calle varios locales de especialidades latinoamericanas.
Ají dulce abrió hace cuatro meses. Su propietario, Luis Alfredo Machado, empezó vendiendo arepas en la gastroneta y ahora propone menús a unos 10 euros (10,7 dólares) con lo más tradicional de la cocina venezolana: caraotas, carne mechada o queso amarillo, servidos con el papelón a base de caña de azúcar.
“Los franceses se interesan por lo que comen. Comen por placer, no por apetito”, constata Machado.
En París, la ola de comida callejera “un poco gourmet” se inició hace unos años y “se fue diversificando”, explica el fundador de la popular guía Guide Fooding de gastronomía, Alexandre Cammas.
“Una vez agotadas las opciones asiáticas, norteafricanas, estadounidenses, italianas e incluso las tapas, los franceses se dieron cuenta de que América Latina era apenas explorado desde el punto de vista gastronómico”, resume.
La mayoría de locales aplica la misma receta: cocinas abiertas, pocas mesas, rapidez. Los productos frescos son locales y se importan los insustituibles, como la harina de maíz o las cervezas nacionales.
Para Guido Zelante, del Clásico Argentino que abrirá su sexto local en París, la moda de la comida callejera empezó con la crisis económica en Europa y se impuso en París, templo de la alta cocina.
“La gente quería seguir saliendo a comer bien, pero a precios más convenientes. Hasta entonces, solo podía elegir entre restaurantes como mínimo a 40 euros y brasseries”, con menús de comida francesa, explica.
Su restaurante, en el mismo barrio que la arepería, propone empanadas tradicionales o con “gusto francés”.
Todas las empanadas se cuecen al horno para que sea “menos graso”.
Degustada en el mundo entero, la comida mexicana se abrió camino antes que el resto de latinoamericanas y las taquerías proliferaron en París.
En un barrio popular del este, El Guacomole, un pequeño local decorado con coloridos mosaicos, atrae a un público heterogéneo: estudiantes, mexicanos nostálgicos, norteamericanos o simples curiosos en busca de una nueva experiencia culinaria.
Se concentra en los tacos y los burros, con dos opciones para la harina: de maíz o de trigo, la más extendida en el país de la ‘baguette’. Su propietario, Claudio Rodríguez, está convencido de que el ‘street food’ (la comida callejera) es lo que funciona ahora en París.