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Un gran acuerdo nacional
Coincidiendo con llamados previos, hasta ahora desoídos, el alcalde Nebot ha insistido en la necesidad de lograr un acuerdo sobre “cinco o seis cosas que son fundamentales para sacar adelante al país”. Remarcó también los atributos requeridos para llevar adelante ese propósito. Pareciera que el simbolismo de inaugurar un puente tiende a inducir un pensamiento orientado a unir las orillas distantes, facilitando de ese modo la más fluida circulación de ideas en común.
En efecto, debería ser un pensamiento compartido lo que hay que hacer para poner en marcha la economía. Hasta ahora solo se han escuchado propuestas generales y del reciente viaje a Washington no hay un resultado concreto. Se espera que en la semana entrante se tenga un planteamiento más claro que, ojalá, satisfaga los intereses de todos los sectores vinculados con el aparato productivo nacional.
Es vital reactivar la economía y en buena hora han subido los precios del crudo, situación que obliga a renegociar contratos previos que perjudicaron de mala manera el interés nacional. También es imperativo propiciar un clima de inversión que ahora no existe y que es el camino mejor para la creación de empleo, único mecanismo para que los ciudadanos se ganen el pan con dignidad.
Por otra parte, cuando el Ecuador ha ganado confianza en la conducción de los temas atinentes a su seguridad, dados los sucesos que desde Esmeraldas han conmovido a toda la nación, debe ser permanente la atención a los territorios vinculados a las regiones fronterizas, donde el abandono ha sido crónico.
El reciente nombramiento de ministro de Defensa es un acierto que ha sido felicitado por amplios sectores. Tiene que quedar claro que el problema del narcotráfico es un tema de carácter nacional que debe ser enfrentado por todos, hecho que convierte en imprescindible la construcción de un ámbito de consenso, forjado a partir de un esfuerzo serio en favor de la unidad nacional, sin que ello signifique llegar a un acuerdo con quienes son culpables de la actual situación. Unidad sin impunidad podría ser el lema de lo que hay que plantear frente al futuro, pues la impunidad garantizada fue lo que posibilitó la corrupción espeluznante que es factible observar en los más diversos aspectos de la administración pública. Hoy es obligatorio superarla.