Entre generaciones “Z” y millennials

Leyendo sobre los cambios de paradigmas en los sistemas educativos de Finlandia y las innovaciones en las instituciones educativas regentadas por los jesuitas en Cataluña, se evidencia la influencia de la tecnología digital en los niños y jóvenes, pasando de una generación de nativos digitales, a los digitales de vientre.

Según especialistas, la Generación del Milenio, también conocida como los “millennials” o generación “Y”, que nacieron entre 1994 y la década del 2010, ha dado paso a la Generación “Z” o posmilenio, de los nacidos después del 2010. Son adolescentes y niños que crecieron en una etapa de rápido desarrollo de las nuevas tecnologías, sin recordar cómo era el mundo sin Internet. En el vientre, ya sus madres les transmitían la energía digital, y de neonatos, mientras estaban con el biberón, ya monitoreaban un “smartphone” o “tablet”. Caracterizados por ser idealistas, impacientes e informados, la mayoría ha tenido oportunidad de viajar, estudiar en buenos colegios y universidades, encontrando ubicación en el campo laboral. Educados en plena crisis, bajo la amenaza del terrorismo y el cambio climático, los chicos del milenio nacidos a partir de 1994 recuperan la conciencia social y desconciertan a educadores y sociólogos. Estas generaciones “millennials” y “Z” podrán desarrollar mayores y mejores competencias mediante los medios digitales, mientras se evidencia una parte negativa por la falta de comunicación interpersonal, producto de estar sumidos en el mundo virtual. Su entorno, amigos, juegos, estudios y su sociedad existen en Internet, de la que obtienen sus opiniones. Son de carácter individualista, autosuficientes, adictos al confort y pasividad, restando importancia a la familia como valor social.

Tienen sus propias concepciones sobre el bienestar y la felicidad, a la que siendo parte de sus metas, no la asocian a la acumulación de bienes, riqueza o posición social; son reacios a aceptar las normas sociales y estereotipos, crean sus propios paradigmas.

Los padres y educadores debemos prepararnos psicológica y digitalmente para formar a estas generaciones.

colaboradores@granasa.com.ec