Futbol y empresa privada

En sus orígenes griegos, el deporte surgió como juego y competencia que tenía como fin y objetivo último fortalecer el cuerpo. Se pretendía armonizar la unidad de este con el espíritu. La frase “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano) buscaba ese equilibrio biorgánico y social que esta cultura y civilización estimó fundamental para la convivencia y la normalidad del colectivo humano.

Así fue durante muchos años. Incluso en la Edad Media constituyó un mecanismo a través del cual los pueblos encontraron cauces para las energías que podían desembocar en conflictos bélicos. La modernidad introdujo un nuevo concepto del deporte: al factor clásico de redistribución de energías biorgánicas se sumó la consideración de este como una mercancía.

Cuando el deporte fue parte del mundo de los negocios, muchos resistieron. Sin embargo se impuso. Actualmente nadie discute que para ser buen deportista se requieren recursos económicos y monetarios. Por eso los gobiernos destinan presupuestos para crear lo que hoy se llama “centros de alto rendimiento”.

El país vive un hecho muy particular, al que los sociólogos se refieren así: “el mundo vive la revolución de los enanos”. Esto significa que modestos equipos de fútbol han alcanzado importantes logros. Han escalado posiciones y se han impuesto a poderosos y linajudos competidores. El caso del Independiente del Valle es el más emblemático, como lo es también el del Leicester en Inglaterra. En ellos sobresale la perseverancia de sus jugadores y un aspecto que es necesario destacar: la visión económica-empresarial con la cual se dirigieron sus actividades. Esto hay que relievarlo, especialmente ahora, cuando se tiende a menospreciar el rol de la empresa privada y del emprendimiento que hay que tener en variados aspectos de la vida social.

Es necesario hacer énfasis en el conjunto de valores que dieron fuerza a esos colectivos de futbolistas. Además, resaltar lo importante que es tener una visión empresarial moderna, dinámica y abierta que permita avanzar y potenciar la condición de los equipos de fútbol.

Ojalá otros clubes del país estén abiertos al aprendizaje de esta valiosa lección que han dejado los triunfos y logros de un equipo pequeño, que ha sido manejado con excelente estrategia empresarial.