Actualidad
El euroescepticismo ingles
Parece que 43 años no han sido suficiente para que los ingleses entendieran y asumieran el valor estratégico que en el siglo XXI tiene un proceso integracionista como el europeo, pero ha primado un imaginario colectivo plagado de añoranzas imperiales, de trasnochado nacionalismo y empobrecimiento creciente. Recordemos lo que ha sido este proceso y por qué el euro desencanto que se ha producido.
Destacamos, en primer lugar, el escepticismo histórico que el Imperio Británico y luego Reino Unido-R.U han tenido frente al continente. Que se incrementó más con las dos grandes guerras del siglo XX y, en su decadencia, con la Guerra Fría. Lo que ha hecho que hayan unas diferencias marcadas, basadas en un pragmatismo y aprovechamiento de circunstancias entre insulares y continentales.
De Gaulle alegaba, para justificar su oposición al ingreso del R.U a la CEE, que es un país “insular” y “marítimo”, cuya naturaleza “difiere profundamente” de sus socios continentales. El expresidente galo desconfiaba de la voluntad británica de asumir las reglas del club comunitario. Y parece que no se equivocó en su apreciación.
Segundo, en 1994 se formó el Partido del Referéndum, primer partido inglés “euroescéptico”, que concurre a las elecciones generales de 1997 con el objetivo de celebrar un referéndum de permanencia en la U.E. A inicio de los 90, se conformó el Partido de la Independencia del R.U (UKIP, siglas en inglés), que ha sido la primera fuerza política en las elecciones generales del 2014, rompiendo el bipartidismo existente desde 1906.
Tercero, la crisis financiera global del 2008 y sus efectos sobre “The City”, el centro financiero más internacional del mundo, volvieron a provocar la reactivación del debate de permanencia el 2013.
La intelectualidad europea, desde Thomas Piketty, Anthony Giddens a Yanús Varoufakis, señala que “El referéndum acogió el sentir de la masa ante un “stablishment” en decadencia. Eran las reacciones de las clases populares y medias ante los estragos del capitalismo de “casino” de la mundialización”.
colaboradores@granasa.com.ec