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El trabajo al estilo japones
Los japoneses llaman muda al desperdicio, a todo lo superfluo o innecesario.

Los japoneses llaman muda al desperdicio, a todo lo superfluo o innecesario. Y
eliminar el muda es uno de los pilares de una manera de trabajar que nació en la industria nipona tras la Segunda Guerra Mundial y que en pocas décadas convirtió a una nación devastada en una potencia tecnológica e industrial de primer orden. Hoy las contribuciones del sistema de producción Toyota “justo a tiempo” (just in time), de la filosofía Kaizen de mejora continua, de la metodología de calidad “5S” o del pensamiento esbelto (lean thinking) son abrazadas por empresas y profesionales de múltiples sectores de actividad, llevando el milagro japonés a todos los rincones del planeta.
El ingeniero Taiichi Ohno fue quien en los años 50 creó el Sistema de Producción Toyota (TPS). Ohno concebía el proceso productivo como un flujo continuo en el que se estandarizaban tareas, se racionalizaban gastos y se minimizaban inventarios y stocks. Pero también supuso un profundo cambio en la relación de los empleados con su puesto de trabajo. Toyota llama Jidōka a un sistema de producción automatizada con un toque humano en el que cada trabajador adquiere plena responsabilidad sobre la calidad de su trabajo. Hasta el punto de que “puede y debe parar toda la fabricación si encuentra un elemento defectuoso”, señala Enrique Centeno, director general de Relaciones Públicas y Asuntos Corporativos de Toyota España. Este ‘empoderamiento’, continúa Centeno, “tiene una gran repercusión en la calidad de nuestros productos y en la motivación del empleado”.
Kaizen significa “mejora (kai) continua (zen)”. El concepto fue desarrollado en los 80 por el consultor de gestión Masaki Imai, siguiendo la estela Toyota. Para Ana María Goy Yamamoto, profesora de Economía y Gestión Empresarial de Japón de la Universidad Autónoma de Madrid, Kaizen es más que un modelo de gestión integral de la empresa; es toda una filosofía. “Representa una actitud y un compromiso del trabajador con su trabajo, sus compañeros, sus clientes y su empresa. Implica mantener la disciplina y las rutinas de chequeos para no fallar, detectar errores fácil y rápidamente y tomar las decisiones más adecuadas con prontitud”, resume. Un trabajador Kaizen resulta fácilmente reconocible porque mantiene su zona de trabajo “limpia, ordenada, sin accesorios innecesarios ni piezas que puedan resultar dañadas o provocar accidentes”, añade. Se trata de una revolución sutil que no provoca el cambio por medio de alardes tecnológicos ni grandes despliegues de recursos.
Algunos expertos apuntan que el modelo japonés es excesivamente rígido y que deja escaso margen a la creatividad individual. La profesora Goy Yamamoto piensa que es una cuestión de mentalidad. “Sin incurrir en tópicos, en España nos gusta mucho esperar al final, apurar los tiempos, improvisar o incluso jactarnos de ser creativos con el ingenio. En Japón, se planifica mucho, quizás en exceso”.