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Un escultor que une el arte con la ciencia

Año a año, el escultor ecuatoriano Guillermo De Lucca retorna al país a visitar a su familia y trabajar en sus obras.

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Año a año, el escultor ecuatoriano Guillermo De Lucca retorna al país a visitar a su familia y trabajar en sus obras.

El artista de 59 años se fue del país en la juventud, primero a Italia y luego a Alemania, donde reside desde hace más de 20 años.

Fue en Guayaquil, no obstante, donde se enamoró de la escultura. Sus primeras obras, elaboradas en granito y piedra volcánica, se exhiben en el taller que mantiene en la vía a la costa. Son un tributo a sus inicios y un tributo a los maestros que lo formaron en la Escuela de Bellas Artes.

Sin embargo, una vez fuera del país, en la Escuela de Artes de Roma, De Lucca encontró su verdadera pasión: los minerales.

Y es que estos, entre los que están cuarzos, piedras preciosas, obsidiana, basalto y más, presentan un desafío, el de pulir y pulir la piedra y reconstruirla, reformarla, hasta que sea no solo un elemento natural, sino una obra de arte.

Los materiales los encuentra en todas partes del mundo y entre su colección hay minerales de Rusia, Alemania, Brasil y más. Los encuentra, dice, en ferias de minerales.

“¿Su técnica es entonces una mezcla de arte y ciencia?”, le plantea este Diario.

Este asiente con una sonrisa. “Sí. No se trata solo del color del material, sino de la piedra, de su tamaño, de su punto de estabilidad, de su fuerza. Es un trabajo que requiere mucho de los dos, del arte y de la ciencia”, establece.

Entre sus piezas priman las figuras abstractas y abstracto figurativas. En ellas también suele rendir tributo a las piezas prehispánicas.

El tamaño de las esculturas varía. En su taller local, no obstante, indica que se enfoca, sobre todo en las piezas pequeñas. Sin embargo, comenta que en la localidad alemana de Hildrizhausen, donde reside y también tiene un taller, suele trabajar con piezas de gran tamaño y peso. El tiempo promedio de labor por pieza, señala, es de entre dos y tres semanas y elabora varios diseños a la vez.

También trabaja con material nacional, sobre todo el basalto, que dice, no tiene suficiente acogida entre los artistas locales.

“Mucho del material ecuatoriano que uso no se toma en cuenta. Falta desarrollar la escultura en este campo”.

Añade que, entre sus próximos proyectos está elaborar piezas con mármol nacional y, de encontrarlos, con meteoritos que caen desde el espacio.

En cuanto al arte contemporáneo local, dice tener críticas.

“He visto lo que se está haciendo acá, y hay cosas buenas. Pero veo mucho que los jóvenes optan por copiar en lugar de crear. Con la globalización eso es algo que sucede mucho y no está bien. El artista tiene que encontrar su propio estilo e inspiración, sin pensar que está bien o mal. Debe tener una firma propia”.

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