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Enloquecidos por el dinero
Décadas atrás, Carlos Julio Arosemena Monroy definió así a políticos que ingresaban al sector público a enriquecerse. En los sesenta la economía era muy pequeña, de acuerdo a indicadores anuales en millones de dólares: exportación 170, PIB 1.500 y presupuesto menos de 200. Los fraudes no eran noticias diarias y los montos pequeños. Los defraudadores tenían su “ética”, ocultaban aquello de lo que se apropiaban o no hacían ostentación. La situación en la región era similar.
Con el advenimiento del socialismo del siglo XXI, los gobiernos de esta fracasada ideología están envueltos en escándalos de corrupción, traspasando fronteras y trayendo enorme desprestigio. Al escribir en Google: ‘corrupción en Brasil’, la lista de referencias es interminable. Está tan institucionalizada que Wikipedia tiene un espacio para ella. Otros títulos: La corrupción llega hasta las alturas, La medalla de oro de la corrupción en Brasil, etc. Lo mismo se lee sobre Argentina, Venezuela o Nicaragua. Ecuador no se libra.
Como el tamaño de la economía ha aumentado sustancialmente en países con gobiernos socialistas -Ecuador entre sesenta y ciento ochenta veces-, el monto de los fraudes es enorme y al ser considerable el tamaño del Estado, las fuentes de corrupción son diversas.
Quienes cometen los delitos son descarados. No les interesa ocultar la forma de vida. La vergüenza desapareció entre ellos. Circulan por Internet fotos del antes y después de muchas personas respecto a la manera de vestir, viviendas, autos y demás activos de los que hacen alarde. Entre ellos, boliburgueses (nuevos ricos venezolanos) y la nueva forma de vida de quienes se han aprovechado del poder para enriquecerse ilícitamente en varios países.
Antes había pocos enloquecidos por el dinero en nuestra región, hoy la cantidad se ha multiplicado varias veces. Los ‘Panama papers’, que supuestamente delatan las actividades ilícitas de empresarios, también incluyen nombres de ecuatorianos vinculados al sector público. Con los recientes escándalos, seguramente Wikipedia agregará ‘corrupción en Ecuador’. La corrupción no es percepción, es realidad.
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