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Empezo la cirugia mayor
Con beneplácito evidenciado en amplios sectores poblacionales, el Ecuador ha recibido una prueba plena de que la lucha contra la corrupción empieza a cumplirse, con la fuerza y decisión que el presidente de la República había ofrecido y que la nación había estado reclamando.
Bien por ello. Revitaliza, retornándole el vigor y la credibilidad que nunca debió perder, a una palabra hasta hace poco devaluada por la altanería y la falsedad a la que se recurrió para garantizar la impunidad de los corruptos, propiciando las actitudes complacientes de las autoridades de control, por complicidad o por el temor de perder sus canonjías.
Por supuesto, la decisión presidencial, dado que lesiona a personajes del partido de gobierno, ha generado tensiones al interior del mismo, situación que siempre resulta inconveniente para el devenir democrático de la República, que requiere de organizaciones políticas fuertes y de actividad permanente y no solo durante los períodos de campaña electoral.
En todo caso, del hecho negativo de la amenaza de división debe derivarse la oportunidad de sanear a la denominada Alianza PAIS de los elementos que entendieron el poder político como un mecanismo de enriquecimiento ilícito, para cuyo efecto montaron una maquinaria jurídica orientada a garantizar impunidad.
Cabe ante los hechos, reiterar que los intereses transitorios de la mencionada agrupación política no debieron mezclarse jamás con los intereses permanentes de la República y que, por tanto, muy bien ha hecho el presidente Moreno en diferenciarlos privilegiando los del conjunto de la población.
Por supuesto, durante estos días, el Ecuador tendrá que prepararse para resistir el fétido olor de la corrupción que, como mentiras o verdades esparcirán los perjudicados por la cirugía mayor. Habrá que soportarlo con la amplia decisión ciudadana de no solo observarlo con paciencia sino, por el contrario, participando en desvirtuarlo y en separar el trigo de la cizaña. Obviamente, ello requiere de una acción efectiva de las autoridades de control que, pareciera han decidido asumir sus imprescindibles roles. Si proceden con la celeridad debida para desodorizar lo más pronto el ambiente, tendrán el agradecimiento nacional en un país urgido a lograr el mejor clima para dedicarse a levantar su economía.