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Como van las elecciones en los Estados Unidos

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En los pocos días que permanecí en los Estados Unidos, en mi tiempo libre, me preocupé de conversar con el mayor número de personas sobre el tema del proceso electoral y de la opinión que tenían de sus candidatos. Es interesante saber que los ciudadanos, en su mayoría, no votan y que a ellos lo que les preocupa -especialmente a la clase media- es tener un buen trabajo, ganar lo suficiente para adquirir un departamento o casa con el préstamo de un banco, pagar su hipoteca; y luego, volver a prestar para adquirir una mejor. Lo mismo hacen con sus vehículos: pagan su cuota y a los dos años los cambian por uno nuevo. Este modo de pensar los hace indiferentes y con muy pocas ganas de hablar sobre política pues, tengo la impresión de que, igualmente, les interesa muy poco quién asuma la presidencia del país. Esta opinión muy personal se corrobora con el pequeño número de individuos que asisten a los caucus y a las elecciones primarias.

Prohibición de hablar sobre determinados temas. Con las dos primeras personas que pude hablar sobre el asunto, me expresaron que eran empleados públicos y que, por lo tanto, estaban prohibidos de hablar de política, religión o sobre los gais. Que se trataba de una medida para evitar discusiones en sus sitios de trabajo. De todos modos, con un poco de sutileza, les arranqué unas cuantas opiniones. De entrada mi pregunta fue sobre el candidato Trump: en voz muy baja me dijeron que era un payaso, pero que había logrado muchos éxitos. Según ellos, ese éxito lo atribuyen a que es un individuo que dice lo que piensa, que no se guarda nada y al hablar sobre las medidas que tomará contra los inmigrantes y la construcción del muro en la frontera con México, está tocando un asunto que, en el fondo, despierta el racismo que todavía existe en gran parte de los americanos, pero que nadie quiere demostrarlo. Además, aplauden que Trump diga que la campaña electoral la hace con su propio dinero, cuando los otros candidatos buscan recaudar fondos que los compromete con los donantes. Todos estos temas permiten a los periodistas no perderse las intervenciones de Trump, que ocupan parte importante de los medios de comunicación colectiva.

La opinión femenina. También conversé con jóvenes empleadas que se declararon demócratas y que estaban de acuerdo con uno de los candidatos de su partido: el senador Sanders, pues, pese a su edad y su declaración de socialista, estaba prometiendo a la juventud y a los padres de familia que suprimiría los elevados costos que tenían que pagar para educar a sus hijos en la ‘High School’ y en las universidades, valores verdaderamente prohibitivos. Asimismo, su ofrecimiento abarca el control de las excesivas primas que tenían que pagar por los seguros y que ejercería un control sobre Wall Street y bancos que dominan la economía del país.

Les hablé de Hillary Clinton, dándoles mi opinión de que se trataba de la candidata más preparada para manejar los destinos de su país. Fue primera dama en un Estado en que la esposa del presidente se involucra bastante en las actuaciones de su marido; que supo enfrentar, con mucha altura, el problema que tuvo Clinton en el caso Lewinsky. Luego fue electa senadora por Nueva York y después de ser derrotada en las elecciones por Barack Obama, este la designó secretaria de Estado, el segundo cargo más importante del país.

Después de mi razonamiento me contestaron que recuerde que se le han hecho graves acusaciones por su actuación, como aquella de llevarse toda la información reservada a su casa y que la han acusado, además, de no haber actuado a su debido tiempo para evitar el asesinato de un embajador de los Estados Unidos, Cris Steven, y de cuatro colaboradores que habían viajado a Bengasi, la segunda ciudad más grande de Libia, ya que estaban empeñados en ayudar a los libios a crear un gobierno democrático, luego de la caída de Gadafi.

Pero el argumento que más me sorprendió al hablar con damas demócratas era, simplemente, de que la candidata era una mujer. Opinaban que en la elección anterior perdió por ser mujer y que esta vez podría pasar lo mismo. Sorprendido por estas contestaciones me aclararon que difícilmente una mujer norteamericana vota por otra de su mismo sexo y que Estados Unidos no está preparado todavía, según ellas, para tener una mujer como presidenta. Opinión muy personal que, de acuerdo a los resultados que se van dando, estaban equivocadas.

Quiero aclarar que lo que informo fue producto de una pequeña cantidad de entrevistas y lo complementé leyendo los diarios donde se resaltan, para mi sorpresa, las continuas publicaciones sobre Trump y Sanders; dando la impresión de que en ese país lo que se quiere es escuchar sobre cambios. Ya Obama triunfó porque prometió cambios. Muchos de ellos no se cumplieron por culpa de un Congreso mayoritariamente republicano.

Nuestras impresiones. Para terminar sobre mis impresiones en esa corta visita, me di cuenta de lo poco que les importa la situación internacional. Parecería que para los estadounidenses el mundo es Estados Unidos. Casi nada se habla de las negociaciones con Cuba y de la base de Guantánamo. Algo les preocupa la llegada de refugiados árabes. Lo que sí les molesta es que consideran que, con Obama, han dejado de ser la gran potencia mundial y que desean que el nuevo mandatario recupere esa posición.

Los resultados parciales. Acaban de llevarse a cabo las primarias en doce estados y parece que el panorama se aclara. Para los republicanos, en nada les ha molestado el estilo poco ortodoxo de Trump y su acercamiento con el Ku Klux Klan. En cuanto a los demócratas, la frialdad y la experiencia de Hillary Clinton, la colocan como segura ganadora. Aparentemente Estados Unidos tendrá a una mujer como presidenta de ese país, que nos parece lo más sensato.

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