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Diario Expreso Ecuador

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El efecto de las ganancias subitas

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Hay un fenómeno económico que afecta el gasto de las personas, instituciones y países, cuando se produce un ingreso inesperado. El ejemplo más didáctico es observar el uso que le da al dinero quien se gana la lotería. Por lo general -y naturalmente hay excepciones- quien recibe ingresos inesperados los gasta “en aquel viaje que siempre quiso hacer, la casa en la playa o el carro último modelo”, y sin contar con los vecinos necesitados.

Un caso estudiado de economía conductual fue el proceso que devino con el salto muy grande del mercado de valores a inicios de la década de 2000. El ahorrista norteamericano creyó que era más rico porque su portafolio de acciones para el retiro se había elevado por encima de sus expectativas, sin importar las causas fundamentales, y decidió dejar de ahorrar disciplinadamente -como lo venía haciendo- y gastar, pues el mercado se había encargado de compensar las inversiones que se harían con los ingresos futuros. Cuando se corrigió el mercado, ya tenía un umbral diferente de gastos. Este ejemplo se traslada sin duda a los Estados y a las entidades públicas.

Un ejemplo parecido ocurre en los países donde se cree que los recursos para la jubilación son suficientes, observando solamente la liquidez de que dispone el sistema de pensiones, y con ello, confundiendo liquidez y solvencia. La solvencia es la capacidad sostenida de honrar los compromisos (en este caso actuariales), y la liquidez, la capacidad de honrar los compromisos inmediatos. Es algo así como escoger que el perro no nos muerda ahora, sino luego a nuestros hijos.

El mismo efecto lo viven los Estados por ingresos inusitados, provocando la ineficiencia del gasto; por ejemplo, una carretera que debe construirse más rápido, y eso cuesta un poquito más; o debe enlazarse con buenos aeropuertos a ciudades con poblaciones menores, y luego se verá si llegan aviones. Lo que haga el boxeador con el premio de esa pelea fantástica o el que se ganó la lotería, es asunto de ellos, lo que sí es asunto de todos es vigilar que el perro le muerda a quien debe, y evitar que le muerda a nuestros hijos.

colaboradores@granasa.com.ec

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