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Educacion como factor de progreso
Las sociedades modernas asumen a la educación como un instrumento, medio y vehículo para impulsar desarrollo y progreso. A través de ella, y por la vía de adquisición de nuevos y mejores conocimientos, cuanto de habilidades y destrezas, los países crean mecanismos para optimizar su economía. Esto es posible porque por ella las fuerzas productivas de las naciones pueden cualificar sus capacidades y potencialidades.
Así se abren mejores y mayores posibilidades para que los países que se dotan de un buen sistema educativo, con el adecuado uso productivo del conocimiento, perfeccionen las capacidades económicas y laborales que les permitan crecer, modernizarse y progresar. En otras palabras, la educación es un factor estratégico para el desarrollo.
Ayer no lo entendían así. Fue necesario que diferentes naciones del mundo sufrieran colapsos económicos y productivos, estancamientos y situaciones de pobreza para que se valore el potencial de la educación en el desarrollo.
Hoy ningún país ignora el axioma: mayor y mejor inversión en educación es igual a mayores posibilidades para el progreso. En el Ecuador, en los últimos años se han realizado importantes cambios en ella. Los gobiernos han entendido que es un mecanismo de impulso al desarrollo. Los padres de familia también han comprendido que la inversión en este campo se traduce en mejores posibilidades laborales para sus hijos.
La ciudadanía, asimismo, ha cambiado su percepción respecto a cuánto es de importante una buena propuesta gubernamental y electoral respecto a la educación como factor cualificador del desarrollo y progreso social. Los políticos debieran avanzar en este campo, puesto que sin una propuesta y respuesta a su mejoramiento, cualquier promesa electoral es pobre.
Esto significa que ya se comprende que una buena educación es factor fundamental de una sana, eficiente, superior y dinámica economía para el impulso del progreso económico, social, laboral y cultural.
En las próximas elecciones los diferentes frentes políticos, así como los potenciales candidatos, deben ser capaces de exhibir acertadas propuestas programáticas y acciones concretas para mejorar la educación ecuatoriana en todos los niveles.
Ojalá esto se dé y forme parte del conjunto de ideas y acciones sobre las cuales se deberá debatir.