SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Ecuador de atajo en atajo

Creado:

Actualizado:

En:

Un atajo se cierra el 14 de mayo; otro atajo se abre el 14 de mayo. El primero lo inventó Lenín Moreno; el segundo también. El primero es el Cpccs Transitorio. El segundo es el Cpccs definitivo.

Decir que el país, institucionalmente, va de atajo en atajo no es una novedad. Ahí están veinte constituciones para probarlo. Novedad fue tener una constitución -la de septiembre de 2008- pensada y fabricada para durar 300 años y tener a uno de sus paladines ingeniándose un sistema para desactivar su mecanismo esencial: el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Eso hizo Lenín Moreno al proponer el mismo Consejo de Participación pero con carácter transitorio para evaluar y reemplazar autoridades designadas a dedo, y en concursos absolutamente ficticios y mañosos. El país pudo así, gracias al mandato que otorgó a Julio César Trujillo y a otros seis consejeros en una consulta popular, deshacerse de personajes como Carlos Pólit, Galo Chiriboga, Gustavo Jalkh o Carlos Ochoa: ellos fueron -cuando se habla de la mafia que gobernó el país durante una década- encubridores de planta o miembros de oficio. O los dos.

Ocho años duró el Cpccs fabricado y aceitado por Rafael Correa para designar familiares y amigos funcionales a su proyecto político. Catorce meses durará el Cpccs Transitorio encargado de sacarlos de sus cargos. Los dos casos ilustran a un país incapaz de consensuar, alrededor de sus instituciones, decisiones esenciales y un proyecto de convivencia. Los dos casos muestran un país que admite, con una facilidad que sorprende, que esas instituciones cambien según el azar del juego político. En los dos casos está claro: en septiembre de 2008, Ecuador aprobó en las urnas una Constitución que fue diseñada por una sola fuerza política para concentrar poder alrededor del Ejecutivo. En febrero de 2018, también en las urnas, el pueblo otorgó facultades extraordinarias a un grupo de personas para neutralizar el invento correísta destinado a archivar el mayor aporte hecho por Montesquieu a la democracia: la separación de poderes.

La Constitución de 2008 era, en términos constitucionales, un atajo: se sabía que era producto de la coyuntura política y duraría lo que durara el reinado de Alianza País. El Cpccs Transitorio nació como otro atajo y con carácter absolutamente fugaz: termina este 14 de mayo.

Para hacer honor a la costumbre, ese día vuelve a tomar forma el Cpccs definitivo. Es decir, no solo se repone una figura institucional ajena a la democracia republicana sino que, además, se restituye la incertidumbre política: ¿qué harán esos siete miembros que nadie conoce; algunos de los cuales han prometido revisar lo que hizo el Cpccs Transitorio? ¿Qué autoridad tendrán si, por comparación, algunas de las decisiones de Trujillo y los otros seis consejeros (personas conocidas y en su mayoría respetadas) han sido gravemente cuestionadas?

Atajo e incertidumbre: el país, como se ve, cultiva con esmero la costumbre. Y, al parecer, nadie escapa: el presidente Moreno dijo que el Consejo de Participación debía desaparecer pero, acto seguido, se ingenió una pregunta en la cual se pedía que los electores designen en las urnas a sus miembros. Jaime Nebot también dijo que el Cpccs es un ente anormal en democracia, pero propuso una polla con nombres a los electores... En definitiva, existe acuerdo político para que el país viva de atajo en atajo. Cada gobierno inventa el suyo. Ecuador todavía no es un país: es lo más parecido, en el campo institucional, a una colcha de retazos.

tracking