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La droga de Colombia se instala en la frontera
Nariño y Putumayo tienen el 44 % de los narcocultivos. Parte se exporta desde Ecuador.

Por Ecuador, por todas sus debilidades de control, sale al exterior una gran parte de los cientos de toneladas de droga que producen los vecinos departamentos colombianos de Nariño y Putumayo, que comparten unos 700 kilómetros de frontera común.
Según el último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudc), esos dos departamentos incrementaron sus plantaciones de coca en los últimos años. Al término del 2017, tenían el 44 por ciento de los narcocultivos de Colombia; es decir, 75.324 de las 171.000 hectáreas de sembríos de coca contabilizados en ese país.
Pero es Nariño, que limita con las provincias de Esmeraldas y Carchi, el que más incrementó las plantaciones y, por tanto, es la zona de mayor disputa por las rutas de la droga entre guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), narcotraficantes y disidentes de las FARC como Walther Arízala, alias Guacho.
Según expertos consultados por este Diario, el mayor problema del país en este momento es el narcotráfico y, por tanto, la mayor preocupación debe estar dirigida a un combate de las actividades narcodelictivas porque Ecuador es el gran puente de envío de la droga colombiana al mundo a través de los puertos, aeropuertos y la zona costera, a través de lanchas rápidas, barcos pesqueros o semisumergibles.
El general Ramiro Mantilla, excomandante de la Policía; el almirante Fernando Donoso, excomandante de la Marina; y Oswaldo Domínguez, excomandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, consideran necesario mejorar la tecnificación del país para hacerle frente a las amenazas del narcotráfico.
Domínguez insiste en que el país no debe estar concentrado en buscar a Guacho, el disidente de las FARC que secuestró y asesinó a cinco civiles ecuatorianos, sino a diseñar una verdadera política de Estado en materia de seguridad y contra el narcotráfico.
Por eso, según el general Mantilla, es la principal amenaza que tiene el país y la responsable de la violencia tanto en la zona de frontera como en el resto del territorio nacional.
Domínguez y Mantilla concuerdan con Donoso en que ha sido Colombia, por la falta de control de su territorio que colinda con Ecuador, ha permitido el avance del narcotráfico.
Según Mantilla, donde hoy están los mayores sembríos de coca, en la frontera con Ecuador, no hay infraestructura militar ni policía de Colombia. Allí, indican, mandan los guerrilleros y los narcos. En el Ecuador, asegura, tampoco hay control del territorio. Aunque se conocen las rutas de la droga, no hay controles fijos para la revisión de todo tipo de vehículos que sirven al narcotráfico. Según el general, él dejó un plan para implementar 28 controles integrados con escáneres, cámaras y perros detectores de droga.
Glifosato contra la coca
El Gobierno colombiano del presidente Iván Duque retomará las fumigaciones aéreas de las plantaciones de coca con el herbicida glifosato, suspendidas desde 2015, por las reclamaciones de los pobladores de la frontera de que el químico les provocaba problemas de salud.
La decisión ya había sido tomada en junio por el Gobierno del presidente saliente, Juan Manuel Santos. En esa ocasión, el Ministerio de Defensa informó que la medida era necesaria ante el drástico incremento de los narcocultivos en los departamentos fronterizos con Ecuador.
Según el informe de la oficina contra la droga y el delito de la ONU, los sembríos de coca en Nariño son mayores a los que hay en todo el territorio peruano: 43.900 hectáreas.
Pero Estados Unidos, en su informe, indica que hay más sembríos del que dice el informe de la ONU.