SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

expresionesr

Dolarizacion y socialismo

Creado:

Actualizado:

En:

¿Qué implica el eslogan, “más” de lo mismo? ¿Más de qué? No voy a elaborar respecto de la circunstancia del país. El epitafio de la gestión económica del Gobierno RC bien puede rezar: “luego de festinarnos un tercio de trillón de dólares (¡$1’000,000,000,000!), estamos en soletas”.

Hay que preguntar: ¿fue acaso un “resbalón” freudiano el que experimentó el candidato de RC cuando insinuó que el premio por portarse bien será, para los ecuatorianos, el volver a tener moneda propia?

Es muy sospechosa la declaración, puesto que es consubstancial al pensamiento socialista, el control del capital para de esa forma ejercer el poder absoluto sobre la riqueza de todos y cada uno de los ciudadanos.

La dolarización actúa a manera de antídoto contra el ejercicio del absolutismo monetario, y para probarlo solo basta observar el desastre venezolano, desastre que muestra claramente en qué resulta la soberanía monetaria manejada por ineptos y corruptos.

La primera lección de economía que un aspirante a presidente debe aprender es la de que el equilibrio fiscal es el principal determinante de la condición de la moneda, y, de la situación de la balanza de pagos. El valor de una moneda se determina en forma muy parecida al de las papas: si hay mucha oferta de papas, baja el precio, y al revés. En este caso, el productor de papas es el Gobierno que, a través del gasto público, incrementa la cantidad de dinero disponible en la economía. Quienes proveen bienes y servicios (los que reciben las papas) utilizan el dinero para demandar bienes y servicios, una cuarta parte de los cuales son importados o se gastan en el exterior (por viajes de turismo, o compras en las fronteras, por ejemplo).

Como Ecuador no tiene moneda propia, sus saldos monetarios tienen un manejo igual que el de una chequera: si hay depósitos sube el saldo, si hay gastos baja. Un gobierno que gasta a raudales de pronto siente que no tiene saldos para cubrir sus obligaciones, y por ello lo vemos, cual animal hambriento, merodeando por todos los resquicios posibles, extrayendo dinero a través de préstamos forzosos y abusivos, para seguir con la farra de los diez años. Es una conducta incompatible con la dolarización.

Por ello, porque la dolarización y el socialismo son como el agua y el aceite: pueden estar juntos, pero no se mezclan, no hay ningún “resbalón freudiano” en la aseveración del candidato.

La entelequia del socialismo del siglo XXI es acabar con la dolarización. Lo que ocurre es que el desenlace no se producirá porque hemos arribado a Jauja, sino porque habremos previamente caído en un estado de caos luego de que la autoridad decrete que solo se pueden hacer transacciones con numerario electrónico, se hayan embargado los depósitos, y se haya decretado la terminación de un régimen monetario que le ha servido muy bien al país.

El socialismo y la libertad son antagónicos. Este está divorciado de la solvencia económica, y termina siempre, e indefectiblemente, en la erección de muros, gendarmes y metrallas, como en Berlín; o, como en Venezuela, con colas interminables, carestía inducida, y con la consecuente denigración de la condición humana.

tracking