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Dia de la Conservacion del Suelo
El 2015 fue declarado por la ONU el Año Internacional de los Suelos. Hoy no todas las naciones del mundo asumen el día de la conservación de estos. Sin embargo, es imprescindible que los países del orbe reflexionen sobre su importancia. No solo por la ineludible necesidad de poseer una conciencia ecológica y conservacionista, y todo lo que ella implica, sino porque los indicadores planetarios y nacionales dicen que el suelo, que sustenta la vida social y orgánica, sufre permanentes deterioros que ponen en peligro la existencia de las especies.
El Ecuador aún no llega a tener una efectiva y práctica conciencia de la importancia de ser ciudadanos conservacionistas. Es como si se pensara y creyera que el suelo, la naturaleza y los recursos seguirán siendo los mismos por siempre y que no hay que tener hacia ellos una disposición y actitud responsable, cuidadosa y conservacionista.
Es hora de que superemos esa visión externa, pasiva e indiferente. Es preciso y urgente que comprendamos que el suelo, además de soporte y espacio vital de la vida humana y social, es incluso “la capa superficial de la corteza terrestre en la que viven numerosos organismos y crece la vegetación. Es una estructura de vital importancia para el desarrollo de la vida. El suelo sirve de soporte a las plantas y les proporciona los elementos nutritivos necesarios para su desarrollo”.
El país está afectado por varias prácticas productivas y ciudadanas que poco a poco son causa de degradación de las condiciones óptimas y fundamentales del suelo. Todas las regiones sufren problemas de erosión, creando condiciones para la degradación. Esto contribuye a multiplicar las molestias por su deterioro.
Hoy tenemos problemas de erosión continua, aumento de salinidad y acidez de los suelos por usos y prácticas productivas inadecuadas, etc. Estas y otras situaciones vinculadas a su deterioro, hablan a las claras de la necesidad de aprovechar días como este para que la sociedad, los gobiernos -centrales y seccionales-, las escuelas, la familia y los ciudadanos todos tomemos conciencia de la importancia de tener y asumir actitudes prácticas para su conservación.
Ojalá los ecuatorianos podamos avanzar en esta línea, demostrando que el suelo sí nos importa, no únicamente porque estamos en él, sino además, porque de su preservación depende nuestra vida.