Actualidad
El desgobierno de Balzar
Balzar tiene 54 mil habitantes y dos alcaldes. Uno, Cirilo González, del extinto PRE y renovado FE, electo por votación popular y destituido por un informe de Contraloría; la otra, Patricia Macías, de Alianza PAIS, elevada desde la concejalía hasta el

Balzar tiene 54 mil habitantes y dos alcaldes. Uno, Cirilo González, del extinto PRE y renovado FE, electo por votación popular y destituido por un informe de Contraloría; la otra, Patricia Macías, de Alianza PAIS, elevada desde la concejalía hasta el cargo de alcaldesa encargada por el voto de la mayoría del Concejo, dominado por el oficialismo. Ninguno reconoce la legitimidad del otro. Y ambos se dicen “en funciones”.
El escenario, desenlace tragicómico de un largo camino jurídico, desnuda la vulnerabilidad de los Gobiernos locales, donde el impasse de la cúpula política deja a miles de habitantes con un municipio acéfalo. O bicéfalo, según se mire.
El cantón guayasense, abocado a una crisis de ingobernabilidad desde que la Contraloría publicara un informe con 17 indicios con responsabilidad civil y administrativa, en abril, ha terminado por acogerse a la sanción que impuso el organismo de control: una multa de $ 5.100 y la destitución de González.
El Concejo municipal delegó entonces el asiento mayor al vicealcalde e hijo de Cirilo, Emilio, quien se ha negado a asumir el cargo desde finales de junio. Finalmente, y siempre en sesiones autoconvocadas y sin presencia del alcalde González, el Concejo terminó por delegar a una de las concejalas, la oficialista Macías, el encargo de la Alcaldía.
La ida y vuelta judicial ha terminado por agobiar al pueblo en una batalla política que mantiene las obras en inmovilidad, con cuentas municipales bloqueadas en el Banco Central del Ecuador y la administración destituida aún presente en las oficinas, bajo la amenaza de la alcaldesa encargada de tomar el despacho “con el uso de la fuerza pública”, como explica a EXPRESO el principal opositor y concejal oficialista Andrés Aguayo, que luce en la cabeza dos pelotas que llama “el legado del exalcalde”.
En Balzar, cuando la política ya no pudo entenderse en los tribunales lo hizo en el ring mediático. Y no es una expresión.
Este martes, mientras Aguayo daba una entrevista a pocas cuadras del Ayuntamiento, en la local Radio Burbuja, para comunicar a la localidad que el alcalde González era desde ese día un “exalcalde”, no habían transcurrido 10 minutos de entrevista cuando el aludido entró en la cabina. Tensión. Intercambio de insultos al aire. El alcalde o exalcalde, según la versión, que se había declarado perseguido político dos meses atrás mientras simulaba una crucifixión-protesta en Guayaquil, se abalanzó sobre Aguayo. Intercambio de golpes. Uno de ellos toma el micrófono. No pretende hablar, sino golpear al otro. El locutor lo impide. Luego repetirán el movimiento con una consola de sonido, con una silla de metal; una coreografía de enfrentamiento político que terminó con un ojo morado y dos chibolos.
En Balzar lo llaman “el incidente”. Como si hubiera algo de vergüenza popular en una política que aún resuelve los cargos a los puños, los ciudadanos se sientan frente al municipio, como postal de toda ciudad, a charlar sobre lo que sea. Son dos:
-¿Ya se enteró el periodista que este es el pueblo sin cabeza? -pregunta uno, de bigote.
- Aquí lo que más hay son cabezas. Pero de ganado -responde el otro, gracioso, hojeando un periódico con desinterés.
-Digo: no tenemos alcalde.
-¿Cómo que no? Tenemos dos. Alcalde y alcaldesa. De Correa y de Bucaram. Doble obra para Balzar.
-Aquí no tenemos alcaldes.
-No. Pero tenemos circo.