Actualidad
El decalogo populista

Sin duda, el populismo, de izquierda o de derecha, constituye una visión irracional de la política. Hace muy pocos meses la Fundación para el Progreso (FPP), liderada por Gloria Álvarez, una brillante politóloga guatemalteca, emprendió una campaña contra el populismo en escenarios de España y Latinoamérica, que las redes sociales han recogido. Pusieron énfasis en el populismo latinoamericano, desnudando a Fidel, Ortega, Chávez, los Kirchner, Lula. No olvidaron a Correa. Todos ellos siguiendo el plan trazado por el Foro de Sao Paulo: la adopción de prácticas populistas para tomarse el poder y llenar el vacío dejado por la Unión Soviética tras el derrumbe ideológico del comunismo. Ya no podían tomarse el poder por la fuerza, como aconsejaba la ortodoxia marxista. Debían ganarlo en elecciones democráticas, recurriendo al populismo demagógico, cobijado bajo la denominación de socialismo del siglo XXI.
La FPP redactó el Decálogo del Populista y Gloria Álvarez se encargó de su valiente divulgación. Es un deber hacerse eco de esa cruzada, aunque el final del populismo se aproxime y pronto nos veamos libres de él en nuestra América hispana. Pero, ¿qué reza el decálogo del populismo?
1º El populismo exalta al líder carismático más allá de su idoneidad. El carisma en lugar de los méritos. La imagen superando a la realidad.
2º El populismo se apodera de la palabra. Se adueña así de la historia, la interpreta a su antojo, crea héroes y villanos, se apropia de medios de comunicación y tilda de corrupta a la prensa independiente. Somos testigos de ello.
3º Se apropia de la verdad y divulga como oficial la expresada por el gobernante populista, único capacitado para decirla. También somos testigos de este megalómano proceder.
4º El populista administra a su arbitrio los dineros públicos. Su despilfarro está exento de toda fiscalización, pese a que las denuncias populares arrecian sobre la aparición de nuevos ricos revolucionarios. Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina exhiben esas lacras y esperamos que pronto podamos conocer la veracidad y magnitud de lo acontecido en Ecuador.
5º Los populistas intentan redistribuir la riqueza, quitándosela a quienes la han amasado legalmente y acabando con ella. No saben que la riqueza no es repartible y que solo existe cuando se la crea. Todo cuanto se afirme en contrario, es una falacia.
6º. El populista alienta el odio de clases para mantenerse en el poder. Cuenta con el odio que inyecta en los pobres y con la aversión que, en nuestro medio, ha mostrado a la propiedad, sobre todo si esta es familiar.
7º El populista moviliza siempre a grupos sociales integrados por ciudadanos reclutados y por la claque burocrática. Las sabatinas y las arengas gubernamentales nos han dado muestras de ello.
8º El populista culpa de todos sus errores y estupideces al enemigo externo, representado unas veces por la España colonial de hace 500 años, y otras por el imperialismo yanqui y el neoliberalismo.
9º El populismo desmantela las instituciones democráticas, promulga nuevas constituciones y leyes que se acomodan a sus intereses predominantemente represivos. Y,
10º El populismo, fiel a sus raíces ideológicas, combina la perversa mezcla de sus dogmas obsoletos con la demagogia populista para acabar con la democracia liberal.
Considero un deber hacerse eco de los afanes democráticos de FPP y preguntar a usted, lector(a), si ha descubierto en el decálogo la reseña biográfica de más de un presidente latinoamericano parido por el socialismo del siglo XXI.
colaboradores@granasa.com.ec