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Conservar el patrimonio
si bien como disciplina la conservación es reciente, como práctica ha sido común a lo largo de la historia. La necesidad de dar mantenimiento, de arreglar o reconstruir una edificación siempre ha estado presente, desde la antigüedad hasta hoy.
No fue sino hasta inicios del siglo XIX cuando se dio el primer hecho consciente de intervención en el patrimonio arquitectónico con la consolidación del Coliseo de Roma bajo las órdenes del papa Pío VII, que permitió que se conservara hasta la actualidad. En ese mismo siglo se dieron las primeras polémicas sobre los alcances de las intervenciones en los monumentos. Significativas fueron las posturas extremas de Eugène Viollet-le-Duc, para quien la restauración significaba “devolver al edificio el estado que pudo haber tenido” o “que nunca llegó a tener”, y de John Ruskin, quien planteaba que se debía “dejar que los edificios mueran dignamente” y que no se debían “tocar sus piedras, sino esparcir sus restos”, ya que cualquier intervención era tan imposible “como resucitar un muerto”.
No tardó en surgir una teoría conciliadora defendida por Camillo Boito, quien planteaba la actuación mínima, la necesidad de destacar lo auténtico y hacer evidentes las intervenciones efectuadas. Es esta la que ha servido de pauta para las visiones contemporáneas sobre conservación y restauración, y como inspiradora a las declaratorias, documentos y reglamentaciones más importantes.
En la actualidad se da una dimensión mayor al concepto de patrimonio, al vincularlo con la identidad de los pueblos, al ser expresiones objetivas y materiales de los valores constitutivos y diferenciales de una comunidad.
Una de las definiciones contemporáneas más claras del patrimonio arquitectónico consta en el Documento Regional del Cono Sur sobre Autenticidad, donde se expresa: “Los edificios y sitios son objetos materiales portadores de un mensaje o argumento cuya validez, en un marco de contexto social y cultural determinado y de su comprensión y aceptación por parte de la comunidad, los convierte en patrimonio”.