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Diario Expreso Ecuador

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Carlos Piechestein emprende la retirada.

Durante 20 años condujo el programa El rincón de los milagros.

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Carlos Piechestein, a los 70 años, de los cuales 20 estuvo al frente del programa de ayuda social El rincón de los milagros y 15 dirigiendo el Centro de Nutrición Infantil Norte, ubicado en las Orquídeas, considera que es tiempo de emprender la retirada.

El sábado 3 de septiembre, a las 20:30, en el teatro del Edificio Las Cámaras, la fundación Encuentro que él preside presentará el evento Suelta el volante. En el acto, este argentino, que vive desde hace 41 años en Ecuador, contará las historias de fe y esperanza de las que fue testigo mientras condujo el espacio televisivo, además las del centro administrado por la fundación.

“Una vez le pregunté a un sacerdote llamado Juan (quien ya falleció) qué era la fe, este me respondió: “cuando puedas soltar el volante y decirle a Dios que solo conduzca Él, entonces entenderás qué es la fe”.

Recuerda que el programa en sus inicios (en 1992) se llamó Yo digo, usted dice y se emitió en Cabledeportes. “Era deportivo y casi al final se incluía la ayuda social. El primer día rematé una camiseta de fútbol, luego otra, entonces las fundaciones comenzaron a pedirme ayuda. Poco a poco se dejó de lado lo deportivo”, cuenta. En 2000 llegó a Canal 10 con otro nombre El rincón de los milagros. Además, Carlos estuvo en Por tu gente Manabí en Manavisión y en Caravana TV. De aquello hace 4 años.

Mientras habla vienen a su mente vivencias. “Un señor se puso en contacto con nosotros por su niña que tenía que hacerse un trasplante de riñón. Comenzamos a buscar entre la familia a la persona compatible, pues la que lo fuera era la que podía donar. Luego de las pruebas correspondientes, el más compatible era él. Un día me contó: ‘yo no soy el padre biológico de la niña. Me sometí al examen porque algo me indicaba que lo hiciera’”.

“A veces la gente necesita que alguien la cachetee”

Otro caso que Carlos Piechestein tiene grabado en su corazón ocurrió en Milagro. “Mi programa estaba al aire y no llamaba nadie. De repente apareció un guardia y me puso en las manos 38 centavos que me enviaba un niño lustrabotas. Cuando conté esta historia, a los cinco minutos tenía el dinero requerido. A veces la gente necesita que alguien la cachetee”.

Durante dos décadas practicando la solidaridad con el prójimo ha visto de cerca la muerte. “Un señor de clase media solo tenía 30.000 dólares para la operación del corazón de su hijo. En una reconocida clínica de Cleveland, Estados Unidos, era el lugar en el que se consideraba lo podían atender. Lastimosamente falleció a los tres días después de iniciar los contactos. Cuando me lo encontré, me contó que comprendió que Dios le prestó un ángel por 35 días. No esperaba esa respuesta”.

Creía que él era ‘el capo’

A ser humilde y a dar la mano sin esperar nada a cambio es lo que aprendió el expresentador. “Ayudar no es para sentirse bien o para creer que soy bueno. En algún momento creí que ‘El Capo’ era yo y por mis palabras llamaban al programa, cuando no lo hacían me molestaba. Entonces Albita de Salame (ahora presidenta de Acorvol) me pidió que le recemos a la Dolorosa. Ahí volvió la ayuda. Era creyente, pero no más de eso. El espacio me cambió, también mi hijo César se hizo sacerdote. Poco a poco fui abriendo los ojos”, añade Carlos, quien además es padre de Ernesto, Roberto Carlos y la actriz Carolina Piechestein, frutos de su matrimonio con María del Pilar García. Cuando deje el centro y la fundación se dedicará a la producción de TV.

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